En plena semana navideña, y cuando no tuvo más remedio, “El hombre tranquilo” (que diría John Ford), ha desvelado su gobierno y la verdad es que no se entiende el secretismo con que fue llevado el asunto, pues tampoco ha sido para tanto la sorpresa de su nuevo equipo.
Les cuento mis impresiones, la primera de todas es que podía haber sido peor. Rajoy se ha rodeado de personas de su confianza y creo que ha dado un cierto giro centrista, al desplazar al “aznarismo” más recalcitrante (no aparece Trillo ni ningún legionario de Cristo), supongo que a los más sospechosos (Ana Mato, Montoro, o Soria) los habrá llevado a su redil (de momento Soria se ha afeitado el bigote). De cualquier forma, la presencia de Gallardón, bestia negra de Esperanza Aguirre, y sobre todo los amplios poderes concedidos a Soraya Sáenz de Santamaría, refuerzan la imagen de independencia de su equipo del derechismo “quasi ultra” que representa el expresidente Aznar.* Por eso creo que la cosa pudo haber sido peor.
Otra reflexión personal que quiero poner sobre la mesa, es el cambio de actitud y de lenguaje de Rajoy y su entorno. Después de pasarse casi 8 años deslegitimando e insultando a Zapatero y su política**, con una oposición desleal de acoso y derribo, en la que no se respetaron ni los intereses del Estado (recuérdese su actitud en la lucha antiterrorista o la gestión de la crisis económica), ni las Instituciones del mismo (poder Judicial, Cataluña, fuerzas del orden etc.); ahora con un cinismo patológico, reconocen que las medidas adoptadas por el Gobierno de Zapatero eran necesarias y los ministros entrantes dirigen piropos a los salientes***; además hablan de mano tendida, de la necesaria colaboración de todos en los grandes asuntos, etc. Todo esto está muy bien, y sé que en los grandes temas de Estado, la oposición socialista va a ser leal y constructiva. Pero la verdad es que a mí, lo que me pide el cuerpo es responder con la misma moneda, pues me temo que pueda arraigar en la población la creencia (no descaminada) de que la única manera de conseguir la necesaria unidad de las fuerzas políticas, en los grandes asuntos de Estado, es que gobierne el PP, dado el sentido de la responsabilidad del PSOE, y la carencia de dicho sentido cuando la oposición la ejerce el PP.
De cualquier forma, se acercan tiempos más difíciles, se seguirá al pie de la letra la política económica (¿?) que nos marque la derecha europea, se defenderán los intereses del capital y la banca (que por cierto ya tiene sus ministros), se tomarán medidas muy duras (y sin anestesia) aunque muchas se pospondrán hasta después de las elecciones andaluzas.
De momento, ya comienzan los nuevos ministros a patinar, Luis de Guindos dice y se desdice, Ana Mato (valga la redundancia) ve las muertes por violencia de género con visión preconciliar, vamos que no aprenden de su líder, maestro donde los haya, del callar y no decir nada. Doña Ana Botella ya es alcaldesa de Madrid, es el tributo que hubo de pagarse para que Gallardón fuera ministro, esperemos que le mejoren su dialéctica pues aquello de las peras y las manzanas no le salió muy bien, no le voy a criticar su reivindicación de Aznar en su discurso de toma de posesión, pues seguramente es de las convencidas.
En otro orden de cosas esa semana navideña fue incinerado en Praga Vaclav Havel, ejemplo de intelectual comprometido y luchador por la democracia en su país y en Europa, ocupó la jefatura del estado primero en la Checoslovaquia post-comunista y luego en la recién creada Chequia. Lo traigo a colación porque fue huésped de Lanzarote varias navidades, cuando para reponerse de su operación de pulmón venía huyendo del frío de Praga. Me tocó recibirlo y aun recuerdo la anécdota de las fuerzas de seguridad corriendo en la pista del aeropuerto tras los perros que viajaban con su señora y que al bajar del avión se escaparon.
Sin duda la otra gran noticia de estos días ha sido el caso Urdargarin y como se ha visto afectada la Casa Real, pero esto será objeto de un próximo artículo.
*Muy curiosa la ausencia de Aznar en la toma de posesión de los nuevos ministros.
**No se puede negar a Zapatero haber logrado que España no esté en la situación catastrófica de otros países y que se haya mantenido la paz social.
***Tengo la impresión de que los medios de comunicación de extrema derecha, que tanto le han ayudado, comenzaran pronto a dar leña a Rajoy por desviarse de sus directrices y por las exigencias de compensación.