lunes, 31 de enero de 2011

La cultura científica

El pasado lunes 24 de enero fui objeto de un homenaje, por parte de la Academia de Ciencias e Ingenierías de Lanzarote, por lo que ellos consideraban mi sensibilidad científico-cultural durante mi quehacer político. En dicho homenaje pronuncié unas palabras de agradecimiento. Voy a reproducirlas tal y como las leí ese día. En primer lugar porque en mi intervención rompo un lanza a favor del Profesor Francisco González de Posada, tan denostado e incomprendido por muchos y que pese a las dificultades (cuando no oposición) que se le han puesto mantiene viva la llama de la cultura científica (en este sentido recomiendo que lean el discurso que pronunció el profesor en ese acto, con algunas partes durísimas para con muchos de los integrantes de la clase política local). Otra de las razones por las que reproduzco mi discurso es que muchos amigos que no acudieron al acto me lo han pedido. Por último porque recoge mis reflexiones sobre la sociedad actual a la que considero acientífica en un gran porcentaje, con lo que ello implica: estar al margen de los avances y descubrimientos de las ciencias físico-naturales.

Discurso:

Quiero en primer lugar mostrar mi agradecimiento por este homenaje que se me hace en el día de hoy. Suele decirse de manera retórica por parte del homenajeado que no se lo merece, y yo no voy a ser menos. Si miro hacia atrás pienso que solo he tratado de cumplir con la obligación de todo responsable político de promover y facilitar el acceso a la cultura de sus administrados y, créanme si les digo que vistas las dificultades por las que pasa la cultura en la isla, tengo la sensación de no haber hecho lo suficiente en este campo. La llegada del profesor González de Posada a Lanzarote ha sido providencial, pues en la isla  el desarrollo desbocado, como consecuencia de su éxito turístico, no ha ido acompañado de un esfuerzo por elevar el nivel cultural de su población; no solo porque es éticamente exigible sino también porque solo una ciudadanía con mentalidad moderna y culturalmente pertrechada, es capaz de asimilar y encausar los cambios vertiginosos a los que ha sido sometida Lanzarote. Naturalmente hay honrosas excepciones, muchas individuales y otras organizadas pero todos han tenido y tienen muchas dificultades para sobrevivir. Parece que a determinados “poderes” no les conviene (y no les falta razón desde su punto de vista) una población culta, racional y critica, pues sin duda es más difícil de manipular. Yo diría incluso que en la actualidad se está pasando por los peores momentos y hoy lo que priva es el populismo y lo ramplón, con gran parte de nuestra clase política carente de amplitud de miras y más pendientes de dar a la población “pan y circo” antes que una verdadera formación cívica.
Bien, pues todas estas dificultades y muchas más las ha sufrido el profesor González de Posada. Solo a su entusiasmo y capacidad de trabajo se debe que estemos hoy aquí celebrando este acto. Permítanme, en este foro, una reflexión general sobre la cultura, o mejor dicho, sobre lo que ha dado en llamarse las dos culturas: la científica y la humanística. Es un hecho general que casi siempre ambas se ignoran, cuando no se contraponen. En nuestro país hasta hace bien poco una de ellas, la científica, simplemente no existía, o peor aún, era rechazada. Nuestro país, pródigo en figuras literarias y artísticas, ha estado al margen de la ciencia (naturalmente que hay excepciones que confirman la regla). Solo, hace algo más de un siglo y con el proceso modernizador que arranca de 1898, comienzan a parecer las primeras contribuciones a la Ciencia. Quiero hacer aquí un inciso para destacar la labor de González de Posada de poner en valor, en todo el país, a quienes han sido pioneros en el quehacer científico español, figuras como Enrique Moles, Arturo Duperier, nuestro propio Blas Cabrera y tantos otros, son hoy más conocidos y reconocidos gracias a su trabajo. Pero continuemos con la línea argumental, después de los esperanzadores inicios en el primer tercio del siglo XX, la guerra Civil y la dictadura posterior, frenaron el impulso inicial y solo en las últimas décadas podemos sentirnos satisfechos de que por fin la contribución española a la ciencia comienza a ser aceptable. ¿Cuáles son las razones por las que en España la ciencia ha sido marginal? Sin duda son muchas y variadas: por un lado la permanente influencia negativa de la Iglesia, por otro el desgaste de un país volcado en la acción militar que supuso el impero y la aventura americana, hasta la posterior decadencia y pobreza que culminó en el nefasto siglo XIX.
Y digo todo esto porque reivindico la necesidad de ampliar no solo la Ciencia con mayúscula, sino también la formación científica de nuestra población. Sé que puede parecer pretencioso viniendo de una persona como yo; pero quisiera hacerles notar como gran parte de la población, incluso la formada, se encuentra incapacitada para acceder a la belleza que las Matemáticas y las ciencias Físico-naturales contienen. Toda persona con sensibilidad es capaz de conmoverse ante un soneto de Garcilaso, Shakespeare o Miguel Hernández, pero pocos pueden apreciar  y conmoverse ante las leyes de Newton, las ecuaciones de Maxwell o teorema de Gödel. Si supieran lo que se pierden, las vocaciones científicas serían bastante más numerosas de lo que son en estos momentos.
Pero es que también reivindico para la política la necesidad de la cultura científica, la menos dogmática y la más racional. La política está copada, en líneas generales, por personas del derecho, la economía y las humanidades y no nos va del todo bien*. Naturalmente no estoy defendiendo un gobierno formado por hombres de la ciencia, a la manera como Platón quería un gobierno de sabios, pues seguramente sería peor de lo que ahora existe, pero sí creo que mayor presencia de personas de la cultura científica acostumbrados a colaborar entre sí, racionales y carentes de dogmatismos, mejorarían nuestra manera de entender el mundo y a la postre de hacer política**.
Una vez he confesado mi opinión respecto a la ciencia, entenderán por qué apoyé al profesor González de Posada en su afán por reivindicar a don Blas Cabrera y en los cursos de verano, que permitían a los lanzaroteños sin salir fuera entrar en contacto con persona de primerísimo nivel del mundo universitario***. La Ciencia es algo maravilloso. En estos momentos la cosmología y las ciencias de la vida, viven avances espectaculares y apasionantes, mi deseo es que muchos conejeros se imbuyan de esta pasión y que ustedes señores miembros de la academia contribuyan a ello.
Termino reiterando mi agradecimiento por el homenaje, pero sobre todo mi agradecimiento a González de Posada y a Dominga Trujillo por el esfuerzo que han hecho y siguen haciendo, contra viento y marea, por conservar viva la llama  de la cultura y de la cultura científica en particular. Lanzarote en estos momentos no esta nada bien, pero estoy seguro que sin la presencia de ambos  la isla estaría peor MUCHAS GRACIAS.

* Aunque sea una maldad aquí cabría recordar a Sancho Rof con su bichito, que si se caía se mataba; a Rajoy citando a su primo (y no el de Zumosol); o al algo más que primo de Rajoy, con sus disparates y para colmo nombrado ahora en EE.UU. presidente de no sé qué comisión para el cambio climático (que le señor nos coja confesados).

** Hay algunas excepciones y para mi satisfacción, políticos brillantes (estemos o no de acuerdo con ellos): Miguel Boyer (físico), Javier Solana (físico), Alfredo Pérez Rubalcaba (químico). Aunque no venga al caso he de mencionar que el maestro de periodistas Miguel Ángel Aguilar es físico.

*** Yo mismo puedo dar fe del nivel de sus profesores pues acudí a un curso dado por el eminente profesor de fundamentos de matemáticas y lógica don José Fernández Prida.

miércoles, 26 de enero de 2011

"Los bobos que nos han gobernado"

                   Hace unos días, mientras oía las declaraciones de un expresidente del gobierno, me vino a la memoria un libro que se llamaba algo así como “Los enfermos que nos han gobernado”, recuerdo incluso que en su portada aparecía el fallecido presidente francés Georges Pompidou. Estoy seguro también de que alguien habrá escrito  sobre “Los locos que nos han gobernado” puesto que es algo que viene ocurriendo desde la mas remota antigüedad. Pues bien, inspirado por el susodicho expresidente propongo que alguien debería escribir “Los bobos que nos han gobernado” ya que estoy convencido de que en este país hay material suficiente para llenar muchas páginas; naturalmente habrá capítulos dedicados a personajes como Carlos II, a los que considero menos interesantes pues, a fin de cuentas, les tocó gobernarnos por derecho divino y contra eso poco se puede alegar. Me interesan mas los otros, los que han gobernado mediante un proceso electoral democrático, y me pregunto como pueden  haber llegado a  gobernarnos tantos “babiecas”. Quiero creer que el truco consiste en poner cara de póquer, repetir alguna muletilla y hacernos creer que en su cráneo hay alguna sustancia, digna de algo más que de una tortilla de sesos; todo esto adobado con unos buenos asesores de imagen y mucha presencia en medios de comunicación fríos (que diría Mcluhan);creo que si lo conociéramos en la intimidad, además de poder hablar en distintas lengua ibéricas con él, nos daríamos cuenta enseguida de que el personaje se las trae y lo mejor para todos sería mantenerlo lejos del poder. Lo tremendo de estos personajes no sólo es que nos engañen a muchos, sino que ellos mismos acaban creyéndose que tienen algo que decirnos, cuando sus palabras lo único que destilan es mucho narcisismo, veneno, rencor y resentimiento a espuertas.
            Seguramente soy parcial, pero me parece increíble que todavía haya personas que lo escuchen con arrobo. Ahora, además, se dedica a presumir de bíceps y pectorales (lo cual en principio no es malo), pero de un estadista se espera una “cabeza bien amueblada” y  debería ser secundario lo del “físico”
            No crean ustedes que el motivo de mis reflexiones se agota en presidentes de gobierno estatales, sino que pueden aparecer en cualquiera de los niveles de la administración. También sería un error pensar que en Canarias somos inmunes al fenómeno; antes al contrario me parece que tenemos bastantes debilitadas nuestras defensas; seguramente porque al socaire del sol, las playas y las construcciones anexas ha surgido una plutocracia a la que le conviene estos personajes paradigmáticos de la estulticia.
            Para nuestra desgracia parece que estos casos se dan más en “países del sur” (quizás Bush sea la excepción que confirma la regla) y no puedo sustraerme de pensar en otro personaje impresentable (amigo del inspirador del artículo) que gobierna en otra gran península mediterránea, país culto y desarrollado al que admiro, pero no acabo de comprender como su población lo entroniza una y otra vez en el gobierno.
            Termino preocupado porque mi reflexión histórico-política recomendando que se escribiera ese libro “Los bobos que nos han gobernado”, me ha llevado al convencimiento de que debe ser complementado con otro volumen escrito por un sociólogo que debería llamarse “Los bobos que nos dejamos gobernar”


miércoles, 19 de enero de 2011

Polo y Esteban

A lo largo de mi ya dilatada vida política en las instituciones de la isla, he conocido todo tipo de funcionarios: los del colmillo retorcido, los que piensan que el sueldo les corresponde por la gracia de Dios, los que saben mucho de sus derechos y pocos de sus deberes, etc. Junto a estos (como en todo grupo humano) los hay serios, trabajadores, honestos, con afán de servicio público, etc. A esta categoría pertenecen las dos personas aludidas en el título, Polo y Esteban; dos funcionarios ejemplares: buenas personas, discretos, trabajadores, que quieren a su institución y a Lanzarote y de una honestidad a prueba de bombas. Trabajar con ellos ha sido para mí muy gratificante y de sus conocimientos y criterio, me he enriquecido como persona. Sé que hay más funcionarios así, pero todo esto viene a cuento porque desde hace un tiempo, vienen sufriendo ataques de lo que podríamos llamar “el lado oscuro de la fuerza” (y perdónenme el símil galáctico) que para defender oscuros intereses, han tratado de desacreditarlos profesionalmente. Lo que más me indigna y me lleva a escribir estas líneas, es la obscenidad de que se ponga en duda su honorabilidad. Los que están metidos en todos los fregados que esta isla tiene,  quienes están pendientes de la justicia por haber incumplido todas las normas que nos hemos dado para preservar lo que de bello y bueno tenía Lanzarote, se atreven a poner en duda que sus trabajos e informes no los han hecho siempre desde la objetividad más absoluta. Lo tremendo es que ese lado oscuro ha contado con cómplices, algunos de ellos en los medios de comunicación, plumíferos mercenarios a los que no les preocupa el honor y la fama de los demás porque ellos ya la perdieron. En esta isla en la que parece que se han subvertido los valores y que hay que dar caza no a los que incumplen la ley, sino a quienes cumplen con su deber, hay muchas personas preocupadas por ustedes y lo que representan, y aunque parezcamos menos, y nos sintamos  impotentes ante la situación que vive Lanzarote; el tiempo pondrá las cosas en su sitio, y ustedes Polo y Esteban, serán reconocidos como lo que han sido siempre, dos funcionarios ejemplares y honorables cumpliendo con su deber.

lunes, 17 de enero de 2011

Sobre fumar y fumadores

                  
El año nuevo ha comenzado con un endurecimiento de la ley que regula los lugares donde se permite fumar. Antes de entrar en materia, vayan por delante algunas consideraciones. Sé que la batalla está perdida por parte de los fumadores que no deben esperar ninguna comprensión del resto de la sociedad. Los contenidos de este artículo no son “políticamente correctos”. Soy gran fumador y sé que el tabaco es malo (muy malo), pero tengo un cabreo que considero razonable y mis opiniones (que no agotan el tema) son un desahogo (medio en serio, medio en broma) de dicho cabreo.
                  Creo que la ley tal como estaba antes de la reforma, había logrado que los fumadores nos disciplináramos y respetáramos a los no fumadores. Cumplió su función y, afortunadamente, ya queda lejos el fumar indiscriminadamente en sitios donde hoy nos parece una barbaridad (ascensores, aulas, reuniones masivas, etc. etc.). Sin embargo esta vuelta de tuerca la considero desmedida, inoportuna, con ciertas dosis de hipocresía y generadora de innecesarias polémicas y tensiones no convenientes en el momento actual.
                  Considero que hay, en muchos, cierta pose hipócrita, pues mientras se hace hincapié en el tabaco, puede parecer que la administración ya cumple con su obligación de preservar la salud pública (por aquello de una buena acción cada día); mientras no sabemos lo que comemos (carne hormonada, dioxinas en los piensos, comida basura para los niños transgénicos, etc. etc. ) ni lo que respiramos (humos de la industria de los coches de los basureros etc. etc.); por no hablar de la contaminación por metales pesados de nuestra atmósfera, ríos y mares .
                  Desmedida y cruel, en su aplicación en los centros sanitarios; me parece una barbaridad que un enfermo hospitalizado (como si fueran pocas sus penas ), tenga que salir fuera del recinto hospitalario para fumar un cigarrillo (mientras, los coches transitan y  aparcan en el interior  sin problemas) por no hablar del cirujano (y demás personal sanitario)  que se tiene que dar prisa, para que entre operación y operación, pueda salir a calmar la tensión y la adicción a cientos de metros del quirófano. Esto me recuerda algo que siempre defendí como muy razonable (pues soy usuario del avión) y es que los pilotos puedan fumar (por la seguridad de todos), a veces pienso (es broma) que se hace porque un avión es un aparato muy caro, mientras que un paciente en un quirófano seguramente es más barato.
                  Desde mi posición personal, he de decir que se han cargado o devaluado parte de la iconografía de mi vida, ¿cómo voy a prescindir de ellos? , de Brassens con su cachimba, de Churchill con su puro, de Humphrey Bogart con su cigarrillo etc. etc. A ellos debo añadir casos locales entrañables, los carpinteros con la colilla apagada en la oreja, o sin ir más lejos los padrinos de  boda privados de una de sus más importantes funciones, repartir puros entre los invitados.
                  Otra de las causas de mi cabreo (y no la menor) es la cantidad de faunas a que está dando lugar esta polémica. Cito algunas a modo de ejemplos:
-          Intolerantes con los fumadores que miran con desprecio a los apestados, mientras no les preocupa que algunos personajes públicos hagan uso del polvo blanco.
-          Los que hablan mal del tabaco no por motivos de salud (siempre respetables) sino porque les molesta el olor; ¡si yo les contara lo que me molestan a mi ciertos olores que nos rodean, (por ejemplo el del sobaco de un camarero que me sirvió la sopa hace unos días)!.
-          Los bien intencionados peligrosos, que malinterpretando estadísticas, hablan de que todas las drogas son iguales y les dicen a mis nietos que se “chuten” puesto que su abuelo fuma.
-          Por parte de los defensores de los fumadores, me cabrea mucho la fauna de pensadores de derechas que hablan de la sacrosanta libertad individual (recuerden aquello de que nadie me debe decir cuántas copas debo tomarme antes de conducir) mientras se oponen con uñas y dientes a temas como el matrimonio homosexual, el aborto etc. etc.                                                    
                   Así, podríamos seguir hablando de lo dañina que está siendo esta nueva ley del tabaco, no para la salud en sentido estricto, sino para la salud social; pero me estoy alargando y no quiero que se me vea el plumero de gran fumador (al que le está vedado hospitalizarse o viajar a America en avión)
                   Acabo pues con mis cuitas, entre calada y calada, tratando de ser comprensivo con quienes se han empeñado en que muramos en perfecto estado de salud, eso sí, más aburridos y con más mala leche.   

domingo, 16 de enero de 2011

A modo de justificación

Personas que me quieren y que me aprecian me han presionado estas navidades para que inicie un blog. Como soy profundamente tímido, he puesto cierta resistencia a lo que me parece un acto de exhibicionismo. De cualquier modo, aquí estoy dando ese paso; más que por el convencimiento de que tenga algo que decir y haya alguien que lo quiera escuchar, como un ejercicio personal que me obligue a fijar ideas sobre lo que me rodea.
            Por mi personalidad e intereses dispersos hablaré de lo divino y lo humano; sin tratar de pontificar, pero siendo sincero sobre lo que pienso. Algunas veces desde el humor y la ironía, las más desde la amargura pues ni los tiempos que corren ni la situación de la Isla están para muchas bromas. Advierto de que, por mi compromiso público actual, trataré de no hablar de política partidista; aunque inevitablemente mis opiniones estén teñidas de lo que nunca he renunciado a ser y de mi compromiso con una sociedad más Justa y solidaria que esta que nos ha tocado vivir.