viernes, 25 de febrero de 2011

Carmelo Artiles

En mi anterior articulo “La gente corriente” prometí que iría hablando de personas, para mí importantes, que he conocido y que ya habían fallecido. Nada me hacía prever que Carmelo Artiles Bolaños sería el primero que entraría en mi galería de hombres ilustres. Debe decir que me produce un gran desasosiego el haberme enterado por los medios de su muerte, pero sobre todo no conocer de las circunstancias que lo mantenían en coma desde hacía más de una semana. La verdad es que yo particularmente soy un desastre y no cultivo como debiera la amistad y las relaciones; lo que hace que luego además de la tristeza por la muerte de un amigo me embargue cierto complejo de culpabilidad por lo que debí hacer y ya no puedo remediar.
Conocí a Carmelo en la época en la que luchábamos por consolidar la democracia, después de la muerte del dictador. Mis contactos más directos con él comenzaron cuando como abogado laboralista acudía a Lanzarote para asesorar a los compañeros de UGT. Recuerdo incluso, que a veces, cuando hacía noche en Arrecife se quedaba en un sofá de la sede de UGT. Pocos años mas viejo que yo me impresionó desde el primer momento su cultura y formación (a parte de sus estudios eclesiásticos era sociólogo y doctor en derecho). De una humilde familia del sur de Gran Canaria, como muchos jóvenes sin medios, entró en el seminario de Tafira donde inició su formación académica; dicen que pasar por el seminario imprime carácter y en su caso creo que así fue, entre risas y veras siempre le achacábamos a su paso por el mismo, su cierta tendencia a no definirse claramente sobre determinados asuntos. Para mí significó un ejemplo de superación personal. En una época en la que el acceso a los estudios superiores sólo se daba entre personas más o menos privilegiadas; recuerdo que lo admiraba con sana envidia (¿de socialista de salón?), pues me parecía un modelo de emancipación de la clase trabajadora por la que siempre luchó y a la que nunca renunció.
Su bonhomía, coherencia personal y proximidad en el trato hicieron que durante muchos años (seguramente los más brillantes del PSOE en Gran Canaria) fuera referente fundamental del socialismo en Canarias. Secretario general del partido, presidente del Cabildo, senador y diputado nacional. En el año 2000 se retira de la política.
Coincidimos durante muchos años en tareas de gobierno de instituciones y del partido socialista; al retirarnos de la primera línea política perdimos el contacto cotidiano, pero como ocurre cuando se han vivido muchas cosas en común siempre guardé hacia él, el cariño y el respeto que era inevitable tenerle.
Persona muy seria, formal y trabajadora sentía mucha simpatía por Segundo Rodríguez con quien quedaba siempre que podía; seguramente porque el vitalismo de Segundo contrastaba con su timidez y recato.
Se fue el domingo 20, desde el discreto olvido de su función universitaria, aceptando su retiro de la política; con cicatrices de luchas externas e internas, pero siempre con su gran corazón de socialista.
Todos los socialistas de verdad hemos perdido un compañero entrañable y ejemplar, Canarias un gran político. A su esposa e hijos, en estos momentos dolorosos, que les sirva de consuelo saber que muchos compartimos con ellos la certeza de haber conocido a una persona excepcional a la que echaremos de menos.

domingo, 20 de febrero de 2011

La gente corriente

Desde la atalaya, que he obtenido por el dudoso privilegio de haber pasado de los 60, veo con tristeza como voy perdiendo (porque han fallecido), seres queridos y referentes personales. Mujeres y hombres a los que en vida quise, admiré o respeté por una u otra razón. De ellos iré hablando desde aquí en otras ocasiones. Vamos, que uno tiene su experiencia, ha conocido a muchas personas y ha visto ya muchas cosas; es cierto que la vida te va endureciendo, pero, afortunadamente, creo que aun no tengo callos en el alma y que hay personas, causas y cosas que me siguen conmoviendo.
            Así pues, en otros momentos, hablaré de las buenas personas (también lo haré de las malas). Pero hoy me referiré a la “gente corriente”, las personas que nos rodean en calles, centro de trabajo o bar de la esquina. Debo decir antes que nada, que no me siento muy orgulloso del genero humano (al mundo que vivimos me remito) y que a poco que rasquemos vemos que el cerebro de reptil no esta tan profundamente enterrado como creemos. Si bien es cierto que la mayor parte de la gente no es mala, sorprende como en determinadas circunstancias el egoísmo, la irracionalidad, el fanatismo y la crueldad eclosionan entre nosotros y nos convierten en seres capaces de las mayores atrocidades. Lo tremendo, lo que me horripila, lo que me hace escribir este comentario, es que estos comportamientos los tienen gente normal, ejemplares padres de familia, cariñosos abuelos, simpáticos vecinos de escalera; personas a las que no es atribuible en principio ninguna psicopatología*.
            Denominador común de muchos de estos brotes, son las situaciones de crisis, y/o la aparición de figuras (mas o menos carismáticas), capaces de manipular amplios sectores sociales con falsas promesas y privilegios, a la vez que se convence a la gente  de ser superiores a otros (negros, judíos, inmigrantes, homosexuales, etc.)
 Naturalmente todos conocemos el nacimiento de los fascismos en la primera mitad del siglo XX. Lo cierto es que la gente repite esquemas y que la crisis actual se asemeja bastante a la de 1929. Pese al tono pesimista de mis reflexiones, no quisiera ser excesivamente alarmista, es cierto que no estamos en 1929 , que algo habrá aprendido desde entonces la humanidad, y que algunas conquistas se han conseguido, como en derechos humanos, que son aceptados hoy mayoritariamente (al menos se hace difícil oponerse abiertamente a ellos). Si bien no es esperable una situación como la anterior a la Segunda Guerra Mundial, si tenemos que preocuparnos por el florecimiento de los ultranacionalismo y la extrema derecha en occidente (antes incluso de que se produjera la crisis económica). Si a ello unimos una clara desafección a la política y a los políticos tenemos entre las manos un coctel molotov que nos puede estallar. Siempre habrá algún manipulador dispuesto a aprovechar la situación y tiene una receta muy simple: “nosotros somos cojonudos, no seamos solidarios con los que son nuestros inferiores y que además tienen la culpa de todo, los………….. (poner en la línea de puntos según el casos inmigrantes, godos, moros, judíos, etc.)”.Tener alguien a quien culpar parece seguir siendo la forma mas simple para no arrimar el hombro y no pensar en la responsabilidad que se tiene en cada situación.
            No abdiquemos pues de la política, luchemos por la racionalidad, la tolerancia y la solidaridad. Porque el panorama no es alentador y si bien parece que no son posibles figuras como las que nos llevaron a la Segunda Guerra Mundial. De lo que me atrevo a llamar “fascismo de baja intensidad”, no estamos libres ni en nuestras aldeas, ni en nuestras regiones. **
         Tengamos pues, mucho cuidado con populismos y demagogias, porque parafraseando a lo que decíamos en la mili:“A la gente corriente las carga el diablo”.



* Sería injusto no reconocer que también a veces se producen reacciones espontáneas positivas; como las que estamos viendo en el mundo árabe, pero siempre se corre el peligro de que aparezca el manipulador de turno.


** Pequeños caudillos aupados por los votos hemos visto muchos: Gil en Marbella, Ormaechea en Cantabria, Fabra en Castellón, etc. (Sí claro, también ese de aquí en quien estas pensando). Mas grave me parece el tema italiano esperemos que nuestra alegría culmine y que la justicia italiana nos libre de ese forúnculo que tiene occidente (también hay diviesos y golondrinos por ahí, pero frente a este caballero quedan en segundo termino).

sábado, 12 de febrero de 2011

La mujer y las religiones

El otro día en mi articulo “Dios y la política”, hablé de que el Papa (y los rabinos, y los imanes…) defendía la inferioridad de las mujeres frente a los hombres. Esto que para mí es una evidencia, no le ha gustado mucho a un amigo católico practicante que me dijo que no estaba siendo justo con la Iglesia Católica. Me he decidido a contestar, no para molestarle, sino para exponer mis argumentos sobre la misoginia que observo en las religiones monoteístas.
 Me parece un hecho incuestionable que en la Biblia (y por tanto en las tres religiones: judía, cristiana y mahometana) ya se parte de una Eva que engaña al pobre Adán y por tanto, culpable de todo lo que nos acontece desde la expulsión del Edén.* Desde entonces la mujer aparece como origen del pecado de la carne (recuerden aquello de mundo, demonio y carne) y cuya sola presencia es causa de perdición (de ahí el recato en el vestir, cuando no el burka). Sólo la Virgen María ocupa un lugar destacado dentro de la Iglesia, **pero naturalmente sólo se exalta su faceta de madre, que además es virgen para que quede claro que eso del sexo con placer, no debe estar permitido a una señora que se precie. Mientras, sólo al hombre se le perdona el placer, pero no con su esposa, para ello dispone de legiones de prostitutas, concubinas y barraganas con que divertirse. Por si fuera poco, para evitar la “concupiscencia” la Iglesia Católica exige el celibato*** a los sacerdotes, (esto sólo de forma clara desde Trento) y así les va la cosa con las perversiones que a diario asoman en los medios. Mi amigo creyente dice que todo es consecuencia de que antiguamente el machismo era algo universalmente aceptado, y que poco a poco las cosas están cambiando. Pero yo mantendré mi afirmación  hasta que no haya una mujer ordenada como cura católica y por tanto con posibilidad de llegar a obispo; me perdonarán pero en los tiempos que corren (vistos los retrocesos producidos desde el Concilio Vaticano II) dudo mucho de que yo lo vea.**** Si así ocurriera en la Iglesia Católica (naturalmente también quiero ver alguna rabina o imana) le prometo a mi amigo un artículo rectificando y mostrando mi satisfacción por esa primera mujer cura, pero he de decirle que pese a todo lo titularé “Ya era hora”.



*Dijo Dios a la mujer: multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeses, con dolor parirás los hijos y estarás bajo la potestad de tu marido, y el te dominará.

** Parece que en las primeras comunidades cristianas la importancia de la mujer era muy destacada. Independientemente de lo que se ha fabulado y novelado sobre María Magdalena, la Iglesia oficial la borró y desprestigió como manera  de masculinizar la institución.

*** El celibato obligatorio es una característica exclusiva de la Iglesia Católica y también puede interpretarse, en parte, en clave misógina.

**** Hay que reconocer que alguna Iglesia importante como la Anglicana, comienza a abrir la mano, no sin traumas internos de los que se esta aprovechando Roma.

sábado, 5 de febrero de 2011

Dios y la política

Si hay algo que desde que tengo uso de razón me ha repugnado, es como se mezcla desde siempre a Dios con la política. Desde la más remota antigüedad reyes, emperadores o faraones siempre han sido representantes de  Dios (o de los dioses) cuando no formaban parte ellos mismos del Olimpo.
En nombre de Dios se han hecho guerras y se han cometido las mayores atrocidades. Los que ya tenemos cierta edad recordamos aquello de “Caudillo de España por la gracia de Dios” (y menuda gracia, que diría el castizo). En cualquier caso aquello de que “Dios y yo somos mayoría absoluta” o bien “Dios y yo tenemos la razón”, son argumentos incuestionables que evitan cualquier discusión sobre donde reside la soberanía de un país. Y no digamos nada de los embajadores plenipotenciarios de Dios en la tierra (llámense papas o ayatolás) que pontifican (y nunca mejor dicho) sobre cualquier hecho terrenal desde el uso del condón hasta la inferioridad de las mujeres.
La verdad es que el buen Dios, cuya paciencia es infinita, tiene que estar muy cabreado con el uso y abuso que se hace de su nombre, con el fin de convertirlo en cómplice de todas las barbaridades que déspotas e iluminados siguen cometiendo. A todos estos blasfemos supongo que se les aplicará en el “mas allá” el correctivo que se merecen.
Aunque en muchos países el estado laico ha ido imponiéndose, no sin dificultades (en España tenemos aun mucho que avanzar, con permiso de la Conferencia Episcopal*), no dejan de sorprenderme discursos como los de los presidentes americanos en los que sigue vigente el convencimiento de que “Dios está con nosotros” (seamos americanos, iraníes o japoneses). Cuidémonos pues, de quienes mezclan a Dios con la política y dejemos que los hombres arreglen los asuntos de los hombres, ya lo dijo alguien más autorizado que yo “dad al César lo que es del César”.

*Es increíble que ellos, que viven en este país una situación de privilegio económico, en lugar de estar avergonzados por haber sido apoyo de la dictadura franquista (lo mismo ocurrió con las dictaduras sudamericanas), continúan opinando contra las decisiones que toma el Parlamento.