lunes, 14 de marzo de 2011

De portugueses y Mourinho

Vaya por delante mi consideración de que todos los pueblos tienen sus virtudes y sus defectos, no hay pueblo mejor que otro y en todos hay buenas y malas personas. Ocurre, con demasiada frecuencia, que el cariño y vinculación que sentimos por lo nuestro se contrapone con lo que el otro siente por lo suyo, y a veces de manera irracional y nada pacífica. Naturalmente es lógico que las vivencias, paisaje y paisanaje en el que uno crece lo marque y haga que  se sienta un aprecio especial por ellos. De la misma manera que  a mi las croquetas que hacia mi madre me parece que no las supera Ferrán Adrià; no tiene sentido que elevemos esto a categoría y desde luego no se me ocurre pensar que mi madre era mejor cocinera que lo es Adrià. Lo mismo podemos decir de cada cosa que marcó nuestra infancia y juventud; claro que me gusta mas unas folias que una jota, y no debe extrañarnos que a un catalán le guste mas una sardana que un fandango, y a un gallego mas una muñeira que unas malagueñas. Todos estamos hechos de lo que hemos vivido y a todos nos gusta más la cocina, el folklore y el habla de nuestra tierra.*
Tengo amigos de distintas comunidades, he vivido y visitado otras en todas he aprendido y de todas tengo buenos recuerdos; por eso no entiendo los nacionalismos excluyentes ni a quienes se consideran superiores a otros por haber nacido aquí o allá.
Una vez dicho lo anterior resulta que cada pueblo se hace de los otros, una serie de estereotipos y tópicos (a los que nadie es inmune), que si bien son solo eso, a veces tienen un relativo trasfondo real. A mí me parece que los andaluces son más divertidos que los castellanos y los catalanes más serios que los canarios. ** Pues bien, de todos los pueblos de la Península Ibérica hay uno por el que siento debilidad el pueblo portugués, tan próximo y tan desconocido.
Visité Portugal por primera vez hace mas de cuarenta años cuando de ese país apenas sabíamos nada, salvo en las zonas limítrofes, y de hecho fui desde Galicia con algunos familiares que allí tenia, a lo que íbamos todos, a comprar café y toallas. Recuerdo que me impresionó el pueblo fronterizo al que fuimos por su belleza Valença do Minho; pero poco mas saque de aquella fugaz visita salvo el café. Mucho después he tenido ocasión de visitarlo varias veces, aunque siempre a Lisboa (también Oporto unos pocos días) que me parece una ciudad magnifica marcada por su aristocrática decadencia y la nostalgia del imperio perdido. Pero no quiero hablar de ciudades y monumentos sino de personas. Si algo me impresionó más que Lisboa fueron los portugueses, su saber estar, su educación, su discreción y su amabilidad me ganaron. Quizás por contraposición a la estridencia y fanfarronería de que se hace gala en el centro de la Península.*** Si a ello unimos que una de las personas que mas he admirado y mas me han impactado por su coherencia y entereza moral es José Saramago, entenderán ustedes porque admiro ese gran pequeño país, y espero que en la Europa del futuro caminemos cada vez mas unidos, como defendió Saramago convencido de lo mucho que tienen en común ambos pueblos, y de que los países del sur de Europa deben pesar mas en la construcción de la misma.
Bien, pues resulta que después de contarles mi simpatía por los portugueses y enumerado sus virtudes, me encuentro con hecho tremendo que casi echa por tierra todo lo que creía de los mismos: Mourinho es portugués; algo que entra en contracción con todo lo que he dicho: altanero, bocazas, pedante, caprichoso, malcriado, etc. No veo ni una de las características que me hacen valorar y respetar a los portugueses, quizás la única sea esa cara seria que pone y que puede confundirse con la seriedad de los lusos. De cualquier manera dos cosas me consuelan y tranquilizan, en primer lugar soy del Barça y en segundo como hablamos de tópicos Mourinho es la excepción que confirma la regla. Así pues pese a Mourinho “I love Portugal”.


* En este sentido siempre me ha sorprendido que todo esto se acabe resumiendo con la palabra patria, mas adecuado me parece “matria” y no sólo por las croquetas sino por la naturaleza de los sentimientos que ponemos en juego al pensar en lo próximo y conocido.

** Afortunadamente lo que de falso tengan esos tópicos van desapareciendo en este mundo global en el que todos nos movemos mas y el mestizaje aumenta.

*** Tengo para mí, que en la conformación del carácter canario, hay más componente portugués que de la meseta.