viernes, 4 de marzo de 2011

¡Que vienen las elecciones!

Cuando se aproximan las elecciones, los políticos en campaña se vuelven mas “pintureros”, y si las elecciones son locales, mucho más. Estamos hablando, en Lanzarote, de unos cuantos cientos de aspirantes que se derraman por la geografía insular derrochando sonrisas y simpatía; lo mismo les da por besar niños (previamente lavados por madres de la base), que por saludar viejecitos (que los miran sonrientes y con cara de despiste). Nos cuentan las excelencias de sus programas en el mejor de los casos o prometiendo a diestro y siniestro, milagros y sinecuras*. La verdad es que el pudor no parece la virtud mas extendida entre los políticos insulares.
Además, por si éramos pocos parió la abuela, al parecer no hay suficiente oferta electoral en Lanzarote (por ejemplo en Arrecife hay cinco grupos políticos representados actualmente) y en estos meses se han presentado tres formaciones políticas más, todas abominan del resto y todas se ofrecen como “La solución” **.
Soy de los que piensan que los políticos elegidos son un reflejo de la sociedad que representan y que si en Lanzarote hay un buen numero de políticos corruptos, es porque una parte importante de la población esta conforme con la situación; seguramente esperando alguna ventaja los poderosos***, y alguna migaja los más modestos. Por todo lo anterior, puedo entender que muchos ciudadanos, se planteen no votar en las elecciones. Sin embargo defiendo que más que nunca ese mismo espíritu crítico con la política y los políticos debe ser el que nos empuje a votar. No podemos renunciar a ejercer nuestro derecho, pues al final estaremos beneficiando a aquellos que no creen en el poder político, el único mínimamente democrático, y al que los demás poderes sobre todo el económico (por si no tuvieran poco), aspiran a controlar.
Votemos pues, tenemos un amplio abanico donde elegir, pensemos objetivamente  a que partido le preocupa, de hecho, el interés general y cual defiende intereses particular, y obremos en consecuencia. Si queremos regenerar la vida pública, primero hemos de regenerar y legitimar la vida política. Me atrevo a citar a Víctor Fernández con una copla que sigue siendo válida, aunque el concepto de pobre haya cambiado un siglo mas tarde:
Pedir nuestros derechos
sin cobardía
que los pobres somos muchos
y hay mayoría.


* Ya durante la República y en las elecciones del 33 se cuenta que don Manuel “Perfume”, miembro del partido radical, bajo un sol que rasgaba las piedras se dirigía a su auditorio diciendo: ¡Pedidme lo que queráis!; cuando un guasón del público gritó: ¡Dos cosechas al año!, a lo que contestó con un amplio ademán del brazo, en la mano el pañuelo con que se secaba el sudor: ¡Concedido!. Esta anécdota que doy por cierta, me la situaban en un pueblo de Haría; mientras que Antonio Lorenzo en su libro Otras pequeñas historias la sitúa en la Graciosa. En cualquier caso lo que se pone de manifiesto es el desparpajo con el que prometen los políticos en campaña.

** A veces pienso, que lo que pretenden, es acabar con la abstención por el procedimiento de incrementar el número de ciudadanos en listas políticas, pero me temo que el resultado puede ser el contrario.
*** pongo dos coplas de Víctor Fernández que vienen al pelo:
           
Si yo tengo de Alcalde                      Estas corporaciones
            a mi medianero                                  van figurando
            resulta en la Alcaldía                         y en todas ocasiones
            lo que yo quiero.                                yo soy quien mando.

No deja de ser curioso que dichas coplas sigan siendo muy apropiadas en el día de hoy en el municipio del que era oriundo “el Salinero”.