En esta campaña que comienza, ya se empiezan a oír algunas tonterías tópicas, que a mí, cada vez que las oigo, me molestan terriblemente, y hacen que la persona que las pronuncia pierda enteros en mi consideración. Voy a referirme a una de ellas en sus dos variantes “el pueblo no se equivoca nunca” o “el pueblo siempre tiene razón”. En su afán por el voto los políticos en campaña, tratan de adular a ese pueblo, como si fuera un organismo vivo sentado en una silla y escuchándolos. No se dan cuenta que si los resultados electorales son contrarios al del político de marras, debería llegar a la conclusión de que el equivocado es él, y por lo tanto, renunciar a la ideología y principios que defiende (si es que defiende alguna ideología o algún principio).
La verdad no es un hecho estadístico* y por supuesto que el pueblo se equivoca, y más veces de lo que debiera. La función de los políticos es convencer de una ideología o de un programa y desde luego no renunciar a la pedagogía (teórica y práctica). Al pueblo hay que decirle la verdad y no lo que quiere oír, que casi siempre es lo que acompaña a las frases huecas de que hablábamos al principio.
De lo único que deben estar convencidos los políticos (y con frecuencia no lo están) es de que, “el pueblo tiene todo el derecho a equivocarse” es más, “es el único que tiene derecho a equivocarse”.
Como se acercan las elecciones locales y el pueblo va se bombardeado con toda clase de mensajes, lo único que puedo desear y pedir es que analicen objetivamente todas las propuestas y voten en consciencia, y ¡Por favor no se equivoquen!
*Por ejemplo, no puede llevarse a votación el Teorema de Pitágoras; no lo echen a la coña que durante la Revolución Francesa se llevó a votación la existencia de Dios, (y menos mal que gano éste, aunque por muy estrecho margen).
PS: después de escribir el artículo el Guanajo ha tenido una intervención en la Universidad de Columbia, donde además de arremeter contra el gobierno socialista, dañar los intereses económicos de España y pontificar contra el estado de bienestar (tal como nos tiene acostumbrados), se nos descuelga con la defensa de su amigo Gadafi (huelgan comentarios). ¿Siempre fue así?, ¿son los años?, ¿es el odio?, ¿no se equivocaron quienes le votaron?