domingo, 29 de mayo de 2011

Los resultados electorales y el PP

              Un análisis grosero de los resultados electorales, me llevan a resumirlos de la siguiente forma, el PP saca 2 millones de votos de diferencia al PSOE, ½ millón que crece el PP y 1´5 millones que pierde el PSOE, hacen los dos millones.
              Mi primera reflexión, la que más me desmoraliza, no es que el partido socialista haya perdido ese 1’5 millones que perdió, sino que el partido popular haya   subido ½ millón de votos. Que un partido como el PP, con un líder anodino, que no ha hecho ni una sola propuesta en positivo,  que lejos de echar una mano para sacar al país de la crisis actual, se ha dedicado a desgastar al gobierno sin importarle los intereses generales; ha jugado con temas de estado como el terrorismo, ha puesto en entredicho la justicia y las fuerzas de seguridad del estado; para colmo ha fomentado la xenofobia y minado la confianza internacional en la economía española; pues bien, este comportamiento desleal y artero, no solo no le ha restado votos sino que ha conseguido ampliar su base electoral.
              Presuponía que los temas de corrupción no le iban a afectar (no se si pensar que seguimos siendo un país de pícaros), sabía también que el PSOE perdería votos, pues la política económica impuesta por los mercados (que eufemismo más neutro para hablar de capitalismo), nos iban a distanciar de amplias capas sociales que forman parte de nuestro electorado natural, cabía esperar que parte de los votos se fuera a IU , o a la abstención (activa o pasiva), pero lo que no puedo quitarme de la cabeza es ese ½ millón de personas que ha engrosado el voto del PP.
            Resumiendo que el electorado ha dado una patada a Zapatero en el culo de muchos buenos alcaldes y cargas públicos socialistas, y a mi parecer, también en su propio culo.

jueves, 26 de mayo de 2011

El PSOE ante el batacazo electoral

              Aun sin reponerme del batacazo electoral, hoy martes escribo, este artículo tratando de dar forma a las muchas reflexiones que se agolpan en mi cabeza; difícil tarea que iré desgranando en varias entregas.
              Creo que todos los socialistas deberíamos hacer un análisis profundo de los últimos acontecimientos, y además de los resultados electorales tendríamos que estudiar el movimiento 15-M y el affaire D.S.K. ; en esencia estoy planteando una reflexión sobre los límites de la socialdemocracia y su futuro, no solo en nuestro país sino también en el mundo global en que vivimos.
               De los resultados electorales nos hemos de sentir responsables todos, no basta con decir que la “culpa” es de la crisis y de las medidas impopulares Zapatero ha tenido que tomar; algo hemos hecho mal, o algo podríamos haber hecho mejor.
               El batacazo nos afecta a todos, y todos hemos de estar a la altura que la situación demanda desde los militantes de base hasta la ejecutiva federal, pasando por los dirigentes locales y autonómicos.
               Como además las reflexiones se han de hacer de manera ordenada, contrastando distintos pareceres y puntos de vista, de manera que todos los militantes tengamos que asumirlas; creo que lo más sensato es ir a un congreso extraordinario. en el cual, además de marcar las líneas programáticas del partido para el inmediato futuro, se invista a nuestro candidato a la presidencia del gobierno, de la autoridad necesaria para dirigir el partido y afrontar las elecciones con solvencia. Creo además que el congreso no es mucho más complicado que unas primarias, y sin duda, menos peligroso para el partido.
               Se que los que no quieren el congreso alegaran la necesidad de sosiego y que se trata de capear el temporal; pero me temo que la mera designación del candidato a la presidencia del gobierno, no logrará por si mismo mejorar los resultados de las generales.
              Mantener en estos momentos una bicefalia no daría credibilidad a nuestro candidato; por las razones que sean (y casi todas injustas), Zapatero está “quemado”, se ha inmolado voluntariamente por el bien del país, su actitud es muy loable, pero la política es muy cruel; por el bien del partido, espero que un exagerado sentido de la responsabilidad no le lleven a inmolar también al PSOE, pues no parece que nadie se lo agradecería (y a los resultados me remito).
               Dejemos pues “derechear” a la derecha, y pertrechémonos nosotros para el futuro próximo.



P.S. después de escribir el articulo oí las declaraciones de Patxi López en hora 25 y coincido plenamente con ellas.

martes, 10 de mayo de 2011

Bob Esponja

          No se si es que me estoy haciendo viejo, y no me refiero a la edad, pero la popularidad que un personaje como Bob Esponja, tiene entre los niños (sin duda generada por los mayores) me resulta incomprensible. No he estudiado psicología infantil, ni nada que se le parezca, y hasta puedo entender aquello de que los cuentos infantiles clásicos (Caperucita, Cenicienta, Bella durmiente, etc. etc.), tienen componentes sadomasoquistas y que sus autores, actualmente, poco menos que tendrían que pasar semanalmente por el psicoanalista para eliminar de sus cabezas, los complejos freudianos que los empujaron a escribir lo que escribieron. Como además casi todos esos cuentos, tienen antecedentes populares y los autores se limitaron a recogerlos y darles forma; tengo para mí, que a quien habría que sentar en el diván para psicoanalizarlo es al pueblo.
           El evolucionista predarwiniano Lamarck decía algo así como “la función crea el órgano”, algo que ya ha sido refutado; pero permítanme que yo parta del principio recíproco que me parece más exacto (al menos en sociología) “el órgano crea la función”.Dicho de otra forma, no es que la salud psicológica de la población haya generado tanto psicólogo, psiquiatra o psicoanalista, sino que la existencia de tantos profesionales ha conseguido que veamos terribles patologías en asuntos relativamente normales.*
           Pero volvamos al principio, no sé si tanta princesa bella, príncipe galante, o madrastra malvada, de los cuentos de hadas, nos deformaron a los otrora inocentes niños; pero dudo mucho de que se consiga algo, colocando  como ídolos infantiles, a personajes tan feos y cortos de luces como al susodicho Bob Esponja. Si como sospecho, detrás hay algún psicólogo infantil, empeñado en enfrentar al niño desde sus inicios con la cruda realidad (hay gente fea que no va al dentista, hay gente con déficit mental etc.); les diría que ya tendrán tiempo, los pobres niños, de ver que el mundo no es un cuento de hadas; pero al menos en esas edades, dejemos que se lo crean.
           En estos días en que ha comenzado con todas sus fuerzas la campaña electoral, permítanme para terminar una pequeña maldad. Ya he declarado mi antipatía al feo de Bob Esponja, pero lo contrario tampoco es bueno, y cuando veo la imagen física que quieren transmitir los partidos de sus candidatos en carteles y revistas creo que algunos se pasan; concretamente hay uno que en su afán de embellecer (vía fotoshop ) a sus candidatos (y sobre todo candidatas) ha conseguido que sus imágenes parezcan recordatorios de primera comunión y se que equivocan, pues no se puede confiar en quienes deforman tanto la realidad. **
                             

* Naturalmente estos profesionales cumplen una función importante; pero creo que se exagera bastante la necesidad de acudir a ellos al menos contratiempo. A veces pienso que eso de ir al psicoanalista tiene mucho que ver con la incomunicación actual, vamos a echarles el rollo de nuestras penas y culpabilidades, cosa que antes le contábamos al cura o a los amigos en las tertulias.

** Por el contrario, me da que el mismo partido no quiere mucho a su candidato a alcalde; pues no sólo no lo ha sometido al tratamiento de belleza, sino que le ha colocado una nariz roja (no de las redondas) que no se la merece, al menos por consumo de líquidos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Lo público y lo privado

        Parto de la base de que todos sabemos que en una misma persona coexisten dos caras, la pública y la privada. En el caso de los políticos, estos dos mundos deben estar perfectamente delimitados, y aunque  a los ciudadanos nos debe preocupar, sobre todo, el aspecto público de los políticos; no es menos cierto, que su vida privada nos puede orientar sobre los comportamientos públicos y la fiabilidad del político en cuestión.*                                             
Naturalmente, hay un tipo de actuaciones privadas, que deben ser consideradas neutrales en la valoración de un político; como los gustos culinarios,  la inclinación sexual o las creencias religiosas. Al respecto siempre me ha sorprendido que desde la derecha se considere la respetabilidad externa (“va a misa los domingos”), a sabiendas de que en la vida privada, incumple los más elementales preceptos de moral natural (engaña en los negocios, desprecia al distinto….). De alguna manera, prefiere los “sepulcros blanqueados” a “sencillos pecadores”.Determinados comportamientos privados, pueden (y deben) socavar la fiabilidad pública de los políticos, pues influyen sobre su carácter y personalidad (por ejemplo, se tolera mucho  por estos lares, el consumo de” polvo blanco”). Es cierto que los canarios somos un pueblo muy liberal y sabemos separar el ámbito privado y el público; lo que, desde luego, es una virtud muy loable. Pero esta virtud, debe ir acompañada de una exigencia exquisita a nuestros políticos para que ellos también deslinden  ambos mundos.
Esto viene, porque lo que debería ser una de nuestras mejores virtudes, se convierte con mucha frecuencia, en uno de nuestros mayores defectos (especialmente aquí en Lanzarote), pues toleramos (no se si con resignación o envidia),que los políticos usen lo público para su enriquecimiento personal, colocar a familiares en las instituciones o simplemente, que con medios públicos se satisfagan apetencias carnales (y no me refiero a los apetecibles chuletones de Ávila), con el conocimiento de todos, sin que se haya oído la mas minima crítica en ningún medio de comunicación, a lo sumo algún chiste entre el vulgo. No me tomen por mojigato, no critico que fulanito o menganito tengan sus rollos (que a lo mejor es hasta bueno para el” buen gobierno” **) sino que dinero o medios públicos se usen para esos menesteres. ***


* No parece razonable que por ejemplo, confiemos en un político que defiende la igualdad entre los sexos, si en casa maltrata a su mujer.

** No sólo por la carita de regocijo y arrobo que se les pone, sino por el optimismo que genera.

*** Dejando en inferioridad de condiciones al resto de los mortales admiradores del “Ars Amandi”.