Un análisis grosero de los resultados electorales, me llevan a resumirlos de la siguiente forma, el PP saca 2 millones de votos de diferencia al PSOE, ½ millón que crece el PP y 1´5 millones que pierde el PSOE, hacen los dos millones.
Mi primera reflexión, la que más me desmoraliza, no es que el partido socialista haya perdido ese 1’5 millones que perdió, sino que el partido popular haya subido ½ millón de votos. Que un partido como el PP, con un líder anodino, que no ha hecho ni una sola propuesta en positivo, que lejos de echar una mano para sacar al país de la crisis actual, se ha dedicado a desgastar al gobierno sin importarle los intereses generales; ha jugado con temas de estado como el terrorismo, ha puesto en entredicho la justicia y las fuerzas de seguridad del estado; para colmo ha fomentado la xenofobia y minado la confianza internacional en la economía española; pues bien, este comportamiento desleal y artero, no solo no le ha restado votos sino que ha conseguido ampliar su base electoral.
Presuponía que los temas de corrupción no le iban a afectar (no se si pensar que seguimos siendo un país de pícaros), sabía también que el PSOE perdería votos, pues la política económica impuesta por los mercados (que eufemismo más neutro para hablar de capitalismo), nos iban a distanciar de amplias capas sociales que forman parte de nuestro electorado natural, cabía esperar que parte de los votos se fuera a IU , o a la abstención (activa o pasiva), pero lo que no puedo quitarme de la cabeza es ese ½ millón de personas que ha engrosado el voto del PP.
Resumiendo que el electorado ha dado una patada a Zapatero en el culo de muchos buenos alcaldes y cargas públicos socialistas, y a mi parecer, también en su propio culo.