Menudo sobresalto me produjo, hace unas semanas, el tal DSK (Dominique Strauss Kahn), resulta que el responsable del FMI ha sido detenido en Nueva York, por intento de violación.
Independientemente de si cayó en una trampa o no; lo cierto es que el personaje se las trae, al parecer es un sátiro reconocido, con varios escándalos a cuestas y del que nos enteramos de algunas opiniones vertidas por otros políticos: “No recomendaría a una becaria que subiera con él en ascensor”, “Yo al lado de DSK soy un monje trapense”, etc.
Por otro lado, hacía ostentación de su riqueza personal sin ningún pudor y, al parecer, se quedaba en una suite de 3000 $ día. El responsable de apretar las clavijas a multitud de países, exigiendo austeridad (generalmente son recortes a las clases menos favorecidas), se gasta en una noche por dormir lo que ganan en un mes varios pensionistas.
Este señor (¿?), uno de los personajes más influyentes del mundo financiero internacional, era además serio candidato a la presidencia de la República Francesa, por el partido socialista francés (!!!). La verdad es que esto último me ha dejado hecho polvo. No soy un puritano en cuestiones de sexo, pero lo de este individuo pasa de castaño obscuro. Tampoco soy de los que piensan que para ser de izquierdas, haya que ser pobre; pero si se le debe exigir un mínimo de austeridad y un compromiso claro con una redistribución de la riqueza más justa.
Mi reflexión última, es como pudo el partido socialista francés, siquiera plantearse como una persona de estas características, pudiera ser su candidato a la presidencia de la República Francesa (aunque ganara). La verdad es que entre “tomar la Bastilla” y entronizar como presidente a DSK hay todo un gradiente; y que quieren que les diga, entre ambos extremos me siento más próximo a la primera posición. Dentro de la crisis económico-financiera que todos sufrimos (unos más y otros menos) y que ha generado el capitalismo (vulgo mercados), echo de menos mayor firmeza y beligerancia en la izquierda europea.
Como dije hace unos días, el affaire DSK debe enmarcarse dentro de las reflexiones críticas que debemos plantearnos sobre el futuro de la socialdemocracia en Europa.
He de confesarles un secreto, tenía pensado escribir un artículo sobre DSK desde que se produjo el escándalo; la verdad es que no lo hice porque estábamos en plena campaña electoral, pues sabía que en el PP iban a surgir voluntarios dispuestos a hacer comparaciones, como ocurrió con la “Pícara Viborita” madrileña*, siempre dispuesta a hacer uso de su lengua viperina.
* La aclaración de madrileña es consecuencia de que este espécimen se prodiga en varios puntos de la geografía española.