Me atrevo hoy a opinar sobre un tema que me preocupa y me produce un gran desasosiego: La deriva de la opinión pública catalana hacia el independentismo. Vaya por delante que no soy nacionalista, a lo largo de mi vida he conocido distintos lugares donde me he sentido a gusto y en los que me he enriquecido personalmente, todos tenemos virtudes y defectos y de todos podemos aprender; las buenas o malas personas, se dan en todas partes y siempre he creído que la tolerancia y ponerse en la piel del “otro”, es la mejor manera de estar en la vida y de comprender a ese “otro”.
Viví en Barcelona entre 1966 y 1971, donde realizaba mis estudios, allí aprendí a conocer a ese pueblo entrañable y tan distinto del mío. Durante esos 5 años supieron ganarse mi respeto admiración y simpatía. En aquella época circulaban sobre los catalanes, los “clichés” negativos que el franquismo difundió sobre ellos, “son unos peseteros egoístas”, “si hay varios juntos no hablan castellano para que no te enteres”, “son antipáticos” etc. Se trataba de desprestigiar y humillar a los que aportaban, en aquella España negra, ciertas dosis de modernidad y europeismo, además durante la Guerra Civil fueron, mayoritariamente, opuestos a los golpistas y había que hacérselos pagar, para colmo tenían su propia lengua e ideas muy suyas, lo que sin duda se oponía a aquello de “Una Grande y Libre” de la España fascista. Agravios contra Cataluña los hubo ,y mucho, en el periodo ominoso, máxime cuando por su tamaño, capacidad económica, y cultura propia se la consideraba un peligro para la unidad de España. Alguien me podrá decir, y con razón, que todos los ciudadanos españoles padecimos el régimen franquista, pero allí la represión fue especialmente virulenta y se persiguió la lengua y la cultura catalana de forma sistemática*. Aun hoy se mantienen sobre Cataluña muchos tópicos falsos, y no es nada raro encontrar castellano-parlantes que hablen con displicencia de la lengua catalana**.
No voy a hablar de la importancia económica que, desde siempre, Cataluña ha significado en el Estado Español, aquí solo quiero destacar el papel destacadísimo que los políticos catalanes desempeñaron en el advenimiento de la democracia a España, estoy convencido de que la transición no hubiera sido posible si, como los vascos, los catalanes se tiran al monte, pero se trata de un pueblo mediterráneo, civilizado, culto, trabajador y muy sensato, poco dado a extremismos. ¿Qué ha pasado, entonces, para que muchos catalanes se encuentren irritados e incómodos en España?. Ocurren muchas cosas, pero fundamentalmente que hay muchos sentimientos heridos, sobre todo desde que la derecha de la transición se ha ido convirtiendo en la derecha reaccionaria y centralista que nos gobierna ahora, vuelven a pensar en una España única y uniforme sin aceptar que vivimos en un Estado plurinacional***.
Es cierto que en todas partes cuecen habas, y que desde Cataluña se han ido extendiendo algunos tópicos no del todo rigurosos. Vayan algunos por delante, “Los catalanes somos los que más defendimos la Republica y luchamos contra Franco”, siendo cierto que Cataluña resistió valerosamente, no se puede negar que quizás el ejemplo más heroico de resistencia durante la Guerra Civil, fue Madrid, además catalanes que apoyaron el fascismo, haberlos los hubo y no uno o dos****. “ Los catalanes somos los más cultos y nuestros intelectuales los más brillantes y cosmopolitas de la península”, es cierto que Barcelona es la capital de la cultura catalana y un polo de la cultura en general, pero en otras ciudades peninsulares hay también literatos, artistas o intelectuales de primerísimo orden, tengo la impresión de que en muchos de estos aspectos Madrid es más dinámica. “Los catalanes somos los más trabajadores y muchos se aprovechan de nuestro esfuerzo”, tampoco esta afirmación se sostiene, su mayor desarrollo tiene que ver más con condiciones históricas que con méritos propios, además se olvidan (como los alemanes respecto del sur de Europa) que parte de su pujanza económica se ha conseguido “a costa” del menor desarrollo de los demás. “El Gobierno Central nos discrimina y perjudica en el reparto económico, nos merecemos más”, esta es una de las claves del conflicto y en la que pueden tener “algo” de razón (también en las anteriores) pero no me parece suficiente para sacar las cosas de quicio, como se está haciendo, de cualquier forma es algo que se oye en otras comunidades autónomas sin que en Madrid se rasguen las vestiduras.
Podríamos seguir desgranando agravios y reacciones, que además podrían entrar en una espiral imparable. Si la racionalidad, el “seny”, y la negociación no imperan entre las partes, el problema se irá empantanando cada vez más. De lo que estoy convencido es de que la secesión perjudicaría a ambas partes (poco me importa a quien más, pero no quiero que se entre en la dinámica del tuerto dispuesto a quedarse ciego, con tal de que el contrario pierda un ojo). Tengo la impresión de que el PP y CIU, avivan el fuego por razones partidarias y electorales; es una tragedia que la torpeza y frivolidad del PP, haya servido a CIU para desviar la atención de la situación de los ciudadanos de Cataluña y de su gestión de gobierno, puede que ganen las elecciones pero se corre el peligro de que el incendio nos devore a todos, un incendio que prendió el PP y que Convergencia se ha aprestado a atizar.
Como decía antes, aun tengo la esperanza de que la cordura acabe imponiéndose y que se llegue a acuerdos que satisfagan a ambas partes; habrá que modificar la Constitución para que Cataluña se sienta razonablemente cómoda en el Estado español, como parecía que se había logrado a partir de la transición democrática. Mi opinión (lo ha sido siempre) es que solo un estado federal, permitiría cerrar la estructura del Estado Español de forma duradera, sin que cada pocos años se reabran las heridas.
Sé que a muchos no les preocupa la situación que se está viviendo, pero a mí, ciudadano de un archipiélago lejano me desgarra el problema, si al final se produjera la separación, afectaría a mi manera de entender España, que siempre estuvo más próxima a Barcelona que a Madrid.
*Siempre recordaré como un amigo de mi clase (yo era el único castellano-parlante al final de mis estudios y nunca he notado la menor discriminación por ello) me confesaba resentido: “No sé si te das cuenta de que yo, a punto de terminar una carrera superior, soy un analfabeto en mi propia lengua.
**La verdad es que demuestran una ignorancia supina, el catalán es una lengua romance tan digna y bella como el francés, el castellano o el italiano; ya Ramón Llull, cuando no lo hacía en latín, escribía en un catalán tan evolucionado o más que el castellano de la época; el libro Tirant lo Blanc, más o menos contemporáneo de La Celestina, es una novela de caballería fundamental para la fijación del idioma catalán y pese a su importancia en la literatura española, no ha sido suficientemente destacado cuando lo estudiábamos en el bachillerato, sin duda por no estar escrito en castellano. Es cierto que el castellano lo hablan muchos más millones de personas que el catalán, pero su belleza y dignidad son equiparables. Aquí quiero terciar en un problema tangencial, tengo un amigo de valencia que me habla con ardor del valenciano, es cierto que el autor de Tirant lo Blanc es valenciano y que puede ser injusto que se llame catalán a esa lengua, pero la lucha me parece estéril, la lengua que se habla en Valencia, Cataluña o Baleares son formas dialectales del mismo idioma.
***La verdad es que desde que Aznar dejó de hablar catalán en la intimidad, el PP no ha hecho más que arremeter contra Cataluña, recuérdense como muestras la “guerra del cava”, la campaña contra el estatuto catalán o más recientemente las declaraciones del ministro-pirómano Wert sobre españolizar a los catalanes.
****Aunque solo sea como anécdota, durante mis estudios y siendo alcalde Josep Maria Porcioles, fui testigo de la última visita de Franco a Barcelona, donde fue recibido en olor de multitudes, desde mi Facultad podíamos seguir las entradas y salidas del dictador y su guardia en el palacio de Pedralbes.