Bueno, bueno…, a ver si va a ser verdad eso de que “Dios aprieta pero no ahoga”, lo cierto es que he tenido un alivio en el malestar que me embarga, por la marcha del País y las actuaciones del Gobierno del PP. Este fin de semana he tenido 2 alegrías como hacía tiempo no sentía. La primera, la masiva manifestación del sábado 24 contra las prospecciones petrolíferas que Soria y REPSOL quieren hacer frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Desde luego reunir 25.000 personas, es algo muy difícil en una isla con nuestra población (seguramente la mayor movilización producida nunca en Lanzarote). La verdad es que lo del sábado me devuelve la fe en la capacidad de este pueblo para reaccionar en defensa de su territorio y entorno natural, por otro lado casi nuestra única riqueza. Cierto que nos jugábamos mucho y que el autoritarismo, la chulería y la arbitrariedad del ministro Soria, convencen a cualquiera de la necesidad de decir ¡Basta!; pero tengo la impresión de que se ha encendido una luz que ha despertado a los lanzaroteños, de un cierto letargo en que vivían últimamente.
La otra alegría del fin de semana fueron, ¡como no!, los resultados de las elecciones autonómicas en Asturias y Andalucía. En Asturias los resultados fueron más o menos los previstos, un aumento de los partidos de izquierda, (que quizás no les permita gobernar) y una bajada del Foro, del exministro Álvarez Cascos, lo más destacable la incapacidad del PP para superar a Cascos y la aparición en escena de UPyD, con un escaño, (puede que ahora se aclare más, aquello de si son chicha o limonada). Pero sin duda, la campanada la ha dado Andalucía; todos daban por segura la mayoría absoluta del PP, con ella se pondría fin a 30 años de hegemonía de la izquierda en esa comunidad. Pero ese pueblo, el más “sabio” de todo el Estado, no se ha dejado convencer por quienes han hecho del silencio cuando no de la mentira, su programa de gobierno. Pese al cansancio por 30 años de gobierno y a los errores cometidos por los socialistas, los andaluces supieron que la solución no era un gobierno del PP y los desencantados, continuaron dando su voto a la izquierda inclinándose por IU**. La clara victoria de la izquierda (59 escaños frente a los 50 del PP), tiene varias lecturas y representa un punto de inflexión sobre la percepción de la acción del gobierno del PP; pese a que se las prometían muy felices, los dirigentes del PP observan incrédulos como la “ola”, que parecía imparable, apenas 100 días después de comenzar a gobernar se ha roto y comienza a alejarse de la playa; la victoria significa también que pese a la mayoría absoluta en las elecciones generales, sin la hegemonía en Cataluña, País Vasco, Asturias, Andalucía, Canarias y puede que en el futuro Extremadura, es difícil que el PP pueda seguir gobernando como le viene en gana. Además, Andalucía puede servir de modelo de cómo los necesarios ajustes que la crisis exige, se pueden hacer de otra manera distinta a la de apretar las clavijas a los más débiles. Les confieso también, otra esperanza sobrevenida colateralmente a este que les habla, como el tetra-candidato Javier Arenas ha quedado muy “tocado”, espero que se lo lleven a Madrid y lo nombren ministro de Industria; con lo que los andaluces, además del favor que han hecho a todos los españoles con sus resultados, a nosotros los canarios nos quitarían de encima la losa que es José Manuel Soria.
Termino con el relato de mis alegrías, no sin antes desear otra para el jueves 29, lo cierto es que espero que la Huelga General sea un éxito en toda España y aquí en Lanzarote, después del despertar del sábado, espero que mis paisanos me den esa alegría.
**Pese a mi filiación política, creo que el trasvase de votos hacia IU, puede ser también muy sano para el PSOE en Andalucía y su necesaria catarsis.