...Y continuaba Cicerón:
¿Hasta cuando esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?
Desde luego yo no soy Cicerón*, ni mis palabras van a cambiar el curso de los acontecimientos, pero sí me parecen adecuadas para expresar el cabreo que siento, por los recortes y la política que nos están “perpetrando”. Dejando al margen las críticas por las mentiras y engaños del PP, antes de las elecciones, realmente ¿No se dan cuenta de que lo que se está haciendo, no sirve para nada?, ¿Tan torpes son? Espero que sea así, pues lo contrario sería peor, significaría que pese a llevar a España al desastre, lo hacen pensando en ganar la aprobación de la Sra. Merkel y de los poderes financieros europeos. ¡Que tragedia! El sistema se va cargando uno a uno a los países del Sur de Europa, sin que nadie haga nada por plantarse ante la situación; la imagen que he oído a Felipe González de los galgos (países), corriendo detrás de la liebre mecánica (mercados), sin alcanzarla nunca es espeluznante, lo cierto es que el galgo-España está a punto de reventar sin que la “prima de riesgos” ni la crisis mejoren.
Como soy bien pensado y creo que el problema es de torpeza, recomiendo a Rajoy que escuche el clamor, que ya se extiende por toda Europa, de que el tratamiento médico aplicado a la crisis, no solo no cura, sino que puede ser letal para el enfermo. La semana pasada el Premio Príncipe de Asturias y Nobel de Economía, Paul Krugman, hablaba en el diario el País del “suicidio europeo”, con la política económica de estrictos ajustes que se está haciendo; espero que Rajoy, tan permeable a las opiniones de su primo en temas de cambio climático, atienda a quien sabe de Economía bastante más que él; aunque me temo que no le hará caso; dada la ligereza de sus opiniones (recuérdese lo de los hilillos de plastilina del Prestige) espero que al menos lea los sobres de azúcar del café**, donde el otro día leía yo un proverbio chino: “Para salir de un pozo, lo primero que hay que hacer es dejar de cavar”. ¿Y que decir de los acólitos que le acompañan?, esos cuya primera función es ganarse la confianza de los mercados, la verdad es que yo no pondría un “duro” de mi bolsillo para que me lo administraran; me imagino a esos “mercados” (con la risa contenida) atentos a las palabras de ese dispensador de confianza llamado Cristóbal Montoro***.
Por si fuera poco, concientes del cabreo (no estoy solo) que están produciendo en la ciudadanía****, han encontrado la solución, limitar las manifestaciones y discrepancias, por la vía de endurecer las leyes que las regulan, además de controlar TVE y la libertad en la”red”. No sé, pero esto comienza a oler a aquellos tiempos en que en el País no pasaba nada, porque nada se permitía, y lo que pasaba no trascendía. Algo así como “Pax cementeriorum” diría Cicerón de sus pretensiones.
Dicen algunos que Dios aprieta pero no ahoga, puede que sea verdad, pero se está pasando. De cualquier manera, alguna alegría llega siempre a la casa del pobre, este domingo ha sido la victoria de Hollande, en la 1ª vuelta de las elecciones francesas, espero que el próximo 6 de mayo lo elijan presidente de Francia y nos quitemos de encima a Sarkozy (aquel que hablaba de refundar el capitalismo), inaugurándose un periodo de esperanza, en el que vayan cayendo, uno tras otro, los líderes y lideresas de la derecha europea que nos tiene al borde del abismo. Vamos, que puede que aún no esté todo perdido. Y nosotros que lo veamos.
*Desde luego, tampoco en oratoria se parece Doña Ana Matos, a Cicerón; cuando el otro día explicaba los recortes en Sanidad, sentí indignación por los mismos y vergüenza ajena por sus titubeos.
**Espero que lo del “cafelito” del Sr. Beteta no vaya con él, en todo caso le puedo mandar la editorial de mis sobres de azúcar.
***Hoy 25-IV-2012 en la página 10 del diario el País, hay una imagen, un tanto cruel, de Rajoy y Montoro que sí vale verdad, más que mil palabras.
****El otro día oí a alguien en la radio, explicando que pagar el montante de la deuda española, era equivalente a 3 años y 8 meses de los españoles sin comer. Mi opinión es que en el Gobierno también lo oyeron y se aplicaron inmediatamente a ello.