Nada,
que no hay manera de que veamos la luz al final del túnel. Hoy no voy a hablar
de la manifiesta incompetencia del PP con Rajoy a la cabeza; voy a dedicar este
pequeño articulo a Europa y al rapto de la misma, que esta vez no consuma el
rijoso Zeus sino la valquiria Merkel*.
Resulta
que cuando las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo, Mario
Draghi, a favor del euro y su defensa, hicieron caer la prima de riesgo unos
100 puntos; cuando Obama manda a su secretario del Tesoro a convencer al
ministro de finanzas alemán; cuando Monti se multiplica** en distintas
entrevistas por los países de la Unión Europea; parecía que por fin se iba a
tomar en serio la necesidad de acabar con los ataques especulativos contra los países
con dificultades (ahora Italia y España), resulta que viene el gobierno alemán
y el presidente del Bundesbank y nos lanza un jarro de agua fría que acaba
apagando las incipientes esperanzas que comenzábamos a tener.
La
verdad es que los alemanes se están pasando tres pueblos, movidos por un
creciente nacionalismo insolidario, dan muestra de una amnesia patológica, no
solo cuando se olvidan de que llevaron a Europa al desastre en dos ocasiones en
la primera mitad del siglo XX***, sino cuando olvidan situaciones mas próximas en
el tiempo, en las que Europa (y en especial España) mostró su solidaridad en la
reunificación de las dos Alemanias, y
cuando como consecuencia de la misma incumplieron con el tratado de
Maastricht. Olvidan además, que su pujanza económica se debe también al
desarrollo de los países a los que hoy se niega a ayudar, alegando que son poco
serios, cuando Alemania ha sido “colaborador necesario” en los desbarajustes
económicos que hayan podido darse. Ahora, se tapan la nariz y miran con
displicencia hacia el sur. Piensan que su poderío económico es mérito propio y
vuelven a sentirse superiores a los demás, alegan que son la locomotora de
Europa y no les falta razón, pero me da la impresión de que siguen teniendo el
defecto de no percibir el futuro con realismo.
Ese
tren con su locomotora es Europa y comienza a parecerse cada vez más al tren de
los hermanos Marx, en su loco viaje hacia el Oeste. Groucho- Merkel exige ”mas
madera” de los vagones para que la locomotora continúe a toda velocidad; del
ultimo vagón, Grecia, ya no queda nada, y en los vagones de cola, vemos como
cada vez van desapareciendo de nuestro alrededor las estructuras que nos daban
cierto confort; mientras por los agujeros que se van produciendo en el vagón
caen a la vía los mas débiles, los poderosos se aferran al esqueleto metálico del
mismo, el resto nos agarramos unos a otros esperando resistir para no caer al
vacío. Que quieren que les diga, como pasajero de un vagón de cola, comienzo a
plantearme el sentido de este viaje, no solo porque me interesan las
condiciones mínimas del vagón sino también porque creo que es un viaje a
ninguna parte a donde nos lleva la fogonera Merkel****.
Los
alemanes llamados a ser los lideres de una Europa prospera de iguales, han
vuelto a caer en la tentación de imponer a Europa sus criterios (nuevamente
equivocados) tratando de montar un 4º Reich económico. Mientras, aumenta la
germanofobia entre los países damnificados (que acabarán siendo todos) en los
que muchos se preguntan si no tenían razón, los que desde el miedo, se oponían
a la reunificación de las dos Alemanias.
* Nunca mejor dicho, las
valquirias eran semidiosas de la mitología nórdica de cuya decisión dependía el
destino de los guerreros.
** En contraposición a la
actividad de Mario Monti, me gustaría saber que hace don Mariano; esperemos que
otros nos salven, porque si dependiéramos de él, podríamos darnos por perdidos.
*** Muy valiente el articulo que
al respecto escribió en “El País” Joschka Fischer, exministro de Asuntos Exteriores
alemán y líder del Partido Verde durante muchos años.
**** Sé que estoy siendo injusto
con el pueblo alemán al generalizar. La República Federal alemana, ha sido también
vivero de grandes hombres de estado, tanto socialdemócratas como democristianos,
artífices de una idea de Europa que hoy la señora Merkel parece decidida a
enterrar.