Algunos de mis lectores, me abordan en la calle y me reprochan sobre todo dos cosas; la primera se puede resumir con la frase “te metes poco con los tuyos”, soy consciente de que tienen razón y no diré que es porque no haya nada que reprocharles; vaya en mi descargo que ya hay otros que se encargan de eso y que además tengo la deformación (seguramente negativa), del “viejo militante” que prefiere lavar los trapos sucios en casa y no poner en entredicho públicamente a mis compañeros ni a mi partido. El otro reproche que me hacen constantemente es “dedicas muy pocos artículos a los asuntos locales, y mira que hay tema”; también en esto tienen razón, pero la verdad es que después de más de 30 años de lucha en primera línea política, me da pereza (seguramente adobada por cierta sensación de fracaso y pesimismo) volver a referirme a la situación política y medioambiental, de esta “Reserva de la Biosfera”, venida a menos, de la que no pocos han sacado “tajada” y en la que muchos han cerrado los ojos ante la situación.
Como quiera que en estos momentos se encuentran en discusión, en el Cabildo y en varios ayuntamientos, algunos documentos urbanísticos y medioambientales que pueden marcar el futuro de Lanzarote*. Ante lo que me parece una pasividad generalizada (de tirios y troyanos) sobre estos temas, me siento obligado a verter sobre el papel algunas reflexiones al respecto, que seguramente caerán en saco roto, pero con la esperanza de que a algunos sirva de acicate, pues nos va mucho a todos en estos temas. Para terminar de complicar la situación, todos estos documentos se plantean en unos momentos en que se encuentran “sub júdice” los últimos escándalos de corrupción en la Isla, y esperando que los tribunales hagan su trabajo; mientras, la población contempla desconcertada como de la “Justicia” podemos predicar que es “lenta”, aunque no está claro que sea “segura”.
Lanzarote fue avanzadilla** (quien la ha visto y quien la ve) en el respeto y conservación del territorio y pionera en lo que luego dio en llamarse “desarrollo sostenible”; se ha dedicado mucho tiempo y esfuerzos, por parte de mucha gente, a ordenar el territorio insular y a tratar de racionalizar el desarrollo turístico. Por contra y paralelamente, al socaire del desarrollo urbanístico y demográfico, surge desde muy temprano la connivencia entre poder político y poder económico, que ha permitido la formación de grandes fortunas y traído abundante corrupción que llega hasta nuestros días. Si tuviéramos que poner una fecha para el inicio de esta indeseable situación, tendríamos que arrancar del llamado “Pacto de las tuneras” allá por el año 1983***. Este proceso de corrupción, se ha extendido a otras zonas turísticas de los archipiélagos y la península; aquí querría señalar que en mi opinión la sociedad de esos lugares, no es inocente en este proceso, pues una parte importante de la población tolera e incluso vota por mantener esta inmoral situación.
Pese a lo dicho anteriormente, a la crisis económica, a la razonable desconfianza que nos pueda generar el comportamiento de algunos políticos, no podemos generalizar y la desafección a la política y a los partidos (que se está produciendo de manera acusada en estos momentos), beneficia a las clases dominantes que usan el poder corruptor del dinero para eliminar las trabas y controles que se les pone desde las instituciones democráticas. Hoy más que nunca tenemos que reivindicar la acción política, única forma de control que tienen los ciudadanos sobre los otros “poderes” que defienden intereses particulares y que se mueven mejor en situaciones de baja calidad democrática.
Los esfuerzos de racionalización del crecimiento en Lanzarote, se hicieron desde el convencimiento de que era la única manera de que la Isla mantuviera los atractivos que hacían de ella un destino singular, que garantizara el futuro de las generaciones venideras. Desde el punto de vista ideológico, no se concibe un partido que se llame de izquierda que no lleve en su ADN, como parte fundamental de su quehacer, la protección del territorio, la explotación racional de los recursos naturales, y la lucha por la solidaridad e igualdad (entre clases, entre pueblos, entre generaciones). En Lanzarote, incluso después de la muerte de Cesar Manrique, se mantuvo entre la sociedad insular, la preocupación por el territorio y el desarrollo sostenible, que a día de hoy se encuentra francamente debilitada.
Este articulo, con el que pretendo explicar mi estado de ánimo, viene a cuento porque 30 años después del “Pacto de las tuneras”, tengo la impresión de que la Utopía que muchos pensaron para Lanzarote, ha sido aplastada de manera sistemática. Los mismos que en su día financiaron el “Pacto de las tuneras”, deben sentirse en estos momentos “vencedores” en esta larga lucha por el modelo de Isla. Pese a las actuaciones de los tribunales de justicia, observo con estupor como aquí no pasa nada, ahí siguen los hoteles ilegales, se ha prescindido de Fernando Prats y su equipo en el planeamiento insular, se persigue a funcionarios y trabajadores sospechosos de no plegarse a los intereses de determinados poderes económicos, se persigue con saña a periodistas comprometidos con la Isla, se acosa sin descanso a la Fundación Cesar Manrique como último reducto de resistencia a la sinrazón, etc., etc. Pero no nos engañemos, los poderes económicos, que se sienten impunes, se han refinado desde aquel 1983 (ya no usan solo “maletines”), ahora disponen de medios de comunicación propios como altavoces de sus intereses, y se mueven con mayor nivel y sutileza en los medios políticos canarios. A todas estas, la otrora activa población en la defensa del territorio insular, aparece desmovilizada, aceptando fatalmente el estado de las cosas; para colmo no ayuda la situación de crisis económica, que dirige los esfuerzos del ciudadano a la superación del día a día.
De cualquier forma, me niego a que nos demos por vencidos, y pese a los malos tiempos, tengo la esperanza en que la justicia y la racionalidad acaben imperando; para ello será necesaria la participación activa de nuestra sociedad que exija responsabilidades a los culpables y vote por la regeneración de gran parte de la clase política insular; pese al pesimismo que embarga a muchos lanzaroteños, veo un síntoma positivo en las movilizaciones y protestas que se están dando con motivo de la autorización para las prospecciones petrolíferas de REPSOL.
*Que yo sepa, y en distintas situaciones de tramite se encuentran:
Revisión del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote (Cabildo Insular)
Plan Territorial Especial de Ordenación Turistica Insular (Cabildo Insular)
Plan General de Ordenación Urbana en los municipios de Arrecife, Yaiza, Teguise y San Bartolomé.
**Sin duda el origen se remonta a la colaboración entre el presidente del Cabildo, José Ramírez Cerdá y el artista César Manrique, que sentaron las bases del desarrollo de Lanzarote desde el cuidado y amor por el territorio.
***Para quien no lo sepa, este nombre viene dado porque después de las elecciones locales de 1983, en las que el PSOE logró mayoría absoluta en Teguise, se compró el voto de un concejal electo para que votara por un independiente (que salió alcalde), como según parece la operación se cerró en una finca de tuneras de Guatiza, se bautizó “Pacto de las tuneras”.