jueves, 21 de febrero de 2013

Rajoy y el chapapote del PP

          Recuerdan Vds. el naufragio del Prestige, han transcurrido más de 10 años, y  significó un tremendo desastre ecológico para las costas gallegas, todos tenemos en la memoria las imágenes de los voluntarios con sus monos blancos completamente manchados de negro por  la manipulación del crudo derramado. Pero no teman, no voy a hablarles de la desastrosa gestión del naufragio que hizo el Gobierno del PP, en el que Rajoy formaba parte del núcleo duro; quiero referirme a las imágenes que vivimos y a la palabra “chapapote” con la que se familiarizó la población española. El éxito de la palabra viene, a mi entender, de su sonoridad onomatopéyica y de su semejanza con chapotear (que tanto nos gustaba de niños, practicar en los charcos, para sufrimiento de nuestras madres); pues bien, inevitablemente, la propia palabra y las imágenes de los voluntarios, manejando aquel sucio y pegajoso producto del cual era imposible librarse sin mancharse cada vez más, me parece una buena metáfora para describir la situación que vive el PP, a raíz de los casos de corrupción que han estallado alrededor de Luís Barcenas. Las mentiras y contradicciones en que han caído prácticamente todos los dirigentes del PP, han “pringado” a todo el partido sin que se vea la posibilidad de salir razonablemente limpios del “affaire”; para colmo, cuando los chorros de “mierda pegajosa” (perdonen la expresión) se escapan por todas las costuras del PP, Rajoy no da ninguna explicación y quiere volver a convencernos de que son unos “hilillos de plastilina”, pero no, D. Mariano, ni lo fueron entonces, ni lo son ahora.
          La verdad es que no sé como van a salir de esta, llueve sobre mojado y no basta con el consabido “confíen en mí”, a quien ha mentido sistemáticamente a los ciudadanos aunque sea “cumpliendo con su deber”*. En un país civilizado ya tendría que haber dimitido, pero en éste y conociendo su amor por la resistencia que demuestra el molusco “patella vulgata” (vulgo lapa), me temo que no lo hará. De todas formas lo tiene difícil, y si quiere sobrevivir aunque sea renqueante, como mínimo tendrá que hacer limpieza en su gabinete. Por la gestión llevada que han llevado a cabo, pocos escaparían en una remodelación, pero conociendo al personaje tratará de que sea lo menor posible; me atrevo a hacer quinielas sobre los que desaparecerán en breve: El ministro Wert, en el que no me voy a detener pues ya le dediqué un articulo. La Sra. Mato, por el comportamiento de su exmarido Jesús Sepúlveda (exalcalde de Pozuelo y hasta el otro día “funcionario del PP), relacionado con los sucios negocios de la red Gürtel, la ministra, con el agua al cuello, pide compungida que no hagan olas, pero es muy difícil creer en su inocencia y en todo caso, si fuera cierto que no se entera de nada (quien pagaba los cumpleaños, los viajes al extranjero, o los coches de lujo), está inhabilitada para ocupar cualquier cartera ministerial. El inefable Montoro, con sus “despistes” respecto del Sr. Barcenas y su regularización de parte de la “pella”  que tenía en Suiza, además su figura pintoresca y sus salidas de tono** no son la mejor imagen que debemos dar ante Europa. Estos 3 creo que no van a llegar al verano, pero si además se les incorporan los Gallardón, Soria, Guindos etc., miel sobre hojuelas.
          Créanme si les digo que esto ya no va con paños calientes, si al paro galopante y al desastre socioeconómico sumamos la corrupción generalizada, la situación de la Justicia con los casos Dívar y Garzón, la Jefatura del Estado con los casos Urdangarín y la caza de elefantes, el empresariado con Díaz Ferrán entre rejas y Arturo Fernández en la picota, el problema independentista catalán, las escuchas ilegales de la agencia de detectives Metodo-3*** etc., el cóctel está servido y pendiente de una cerilla. Nos hemos convertido en un país esperpéntico (por no usar una palabra más dura) y gran parte de la culpa la tiene este Gobierno que nos ha caído encima como una plaga bíblica.


*Que extraño deber éste, que impulsa a mentir en casi todo y a hundir a los más débiles para apoyar a los poderosos.

**He preguntado a personas que lo conocen mejor que yo si siempre fue así, me han dicho que no, que nunca fue ni un genio ni un “Cicerón” pero que últimamente está zafado; digo yo si se habrá dado a la bebida para soportar el Ministerio o si le habrá sobrevenido prematuramente el “arrabal de senectud” (que diría Jorge Manrique).

***Alguien tendrá que dar explicaciones de cómo es posible vigilar a cientos de personas importantes, sin que los servicios de Interior o el contraespionaje se enteren.