lunes, 25 de marzo de 2013

Sobre el Papa Francisco

          Me decido a escribir, venciendo con muchas dificultades, la melancolía en que me han sumido Merkel, Rajoy, Montoro y toda esa fauna de impresentables que nos gobiernan, allende y aquende los Pirineos. Mi pereza y melancolía se generan por la frustración que me produce hablar siempre de lo mismo sin que nada cambie y de la sensación que me embarga de que Europa va hacia el abismo irremediablemente. A los incompetentes que nos dirigen ni siquiera les pido ya que nos solucionen los problemas, sino que al menos sean conscientes de hacia donde nos llevan y dejen de mentirnos*.
          La verdad es que me es difícil decir algo ya no se haya dicho. Como quiera que estos días, después de la “espantada” de Benedicto XVI, hemos asistido al cónclave para la elección de nuevo Papa, el resultado me ha dado pié para escribir algunas reflexiones personales, sobre la figura y personalidad del elegido Papa Francisco. Vaya por delante, como saben los que me conocen, que siempre he sido muy critico con el Vaticano, la Curia romana y todo lo que representan, opulencia, hipocresía, oscurantismo, intrigas, colaboracionismo con las dictaduras etc. Y todo esto solo en lo referente a lo que ellos llaman “poder temporal” pero tampoco en “lo espiritual” superan  un análisis medianamente objetivo. Dicho lo anterior, he de decir que el Papa Francisco me cae bien, creo que su proximidad, sencillez y apoyo a los desfavorecidos, puede marcar (si lo deja la Curia) un antes y un después en la Iglesia Católica, que la aproxime a posiciones más acordes con el mensaje de Jesucristo**. Ya sé que muchos estarán pensando, que dados los antecedentes, no parece muy dispuesto a modernizar la Iglesia en temas como el matrimonio homosexual o la ordenación de mujeres, pero que quieren que les diga no soy de los que le piden “peras al olmo” y me daría por satisfecho si fuera capaz de “embridar” a la Curia, afrontar los problemas de pederastia en la Iglesia, y dar oxigeno a la moribunda “teología de la liberación”; sus primeras acciones (entre las que sitúo la elección de su propio nombre Francisco***) me hacen albergar bastantes esperanzas. Además, quiero señalar algo que no ha sido suficientemente destacado, es el hecho de ser jesuita ya que esta orden religiosa puede volver a ganar peso dentro de la Iglesia, después de la decadencia que viene sufriendo desde los tiempos de Juan Pablo II que la desplazo de los centros del poder papal a favor del “Opus Dei”, organización mucho más reaccionaria que la Compañía de Jesús y más relacionada con el poder económico. Resumiendo, creo que la elección del nuevo Papa puede ser una bocanada de aire fresco en la anquilosada Iglesia Católica, lo que dada su capacidad de influencia puede ser positivo para la marcha de este planeta, tan maltrecho últimamente. De cualquier forma si “las cosas de palacio van despacio” las del Vaticano, ni les cuento; demos tiempo al tiempo y vamos a ver si el Papa Francisco es capaz de capear los graves problemas internos que tiene la Iglesia, de cualquier forma no soy tan optimista como la Sra. Kirchner, presidenta de Argentina, que ha tenido la ocurrencia de ponerlo en un compromiso pidiéndole ayuda para resolver el conflicto de las Malvinas.
          Voy terminando, ahora que Argentina está de moda con el nuevo Papa, a la Unión Europea no se le ocurre otra cosa que importar el “corralito” para Chipre, son unos chapuceros incompetentes que se han empeñado en cargarse a Europa, pero todo sea en aras de los intereses de la Sra. Merkel que al “paso de la oca”, avanza en su proyecto de acabar con los “ociosos” del Sur que se merecen ser apaleados y por supuesto cornudos. En la “piel de toro”, el desastre empeora, el caso Barcenas está ahora adobado por la “agarrada” entre los jueces Ruz y Bermúdez de la Audiencia Nacional, digo yo si será la entrada de la primavera, que como sabemos “la sangre altera” y me pongo a temblar pensando en el ministro Montoro más alterado aun.


*Como no creo que todos sean tan lerdos, he de concluir que si saben que nos llevan al abismo, pero que no les importa, siempre que entre todos salvemos los intereses que ellos representan.

**Estoy convencido de que si Jesucristo levantara la cabeza y tratara de coger nuevamente el látigo frente a los mercaderes, sería la propia Curia quien lo detendría acusándole de hereje.

***No sé si el nombre ha sido elegido por San Francisco de Asís, por San Francisco Javier o por los dos, en ambos casos parece una declaración de intenciones.