martes, 8 de octubre de 2013

Pasan olímpicamente de España

          Hemos dejado atrás el mes de septiembre, y aún no se me ha ido el sofoco por el papelón hecho por nuestro País en la elección de la sede de las olimpiadas 2020. Parece claro que en Buenos Aires se medía el prestigio y la influencia exterior de España, todavía me pongo “colorado” cuando pienso en el ridículo tan espantoso que hemos hecho, estoy pluralizando porque no me tachen de antipatriota, pero la verdad es que el ridículo lo hizo el PP y su alcaldesa. Conste que yo me temía que la ciudad ganadora iba a ser Tokio (y así lo indicaban las apuestas), pero que sacáramos solo 26 votos y que perdiéramos frente a Turquía es demasiado para el cuerpo. Puedo parecer algo “chauvinista”, pero Turquía, con una democracia en consolidación, con riesgos sísmicos, con problemas de terrorismo, al lado del polvorín árabe-israelí y con la guerra de Siria en sus fronteras, no parecía un contrincante que pudiera ganarnos. ¿Qué ha ocurrido entonces?. Ocurrio que si se trata de prestigio e influencia exterior del País, me da que hemos llegado a la altura del betún*. La verdad es que si yo fuera miembro del Comité Olímpico Internacional, dada la poca fiabilidad de nuestro Presidente, los turbios asuntos del caso Barcenas y la trama Gürtel, los casos de dopaje entre nuestros deportistas, la impunidad con que actúa el Gobierno, el paro, la situación económica etc., no me fiaría un pelo de que fuéramos capaces de organizar las Olimpiadas 2020. Pero claro, cabía la esperanza de que los electores olímpicos estuvieran despistados y pesaran que España seguía siendo aquel país de la transición, ejemplo para muchos, con una modernización notable en poco tiempo, lleno de optimismo y dispuesto a contribuir activamente en la construcción de una Europa más fuerte y justa. Pues no, resulta que muchos acaban enterándose de lo que pasa por estos “lares”; para colmo, en vez de disimular y esconder a la alcaldesa de Madrid, la ponen a disparatar para que quede claro lo que somos**.
          Ahora nos toca lamernos las heridas de nuestro orgullo mancillado, pero sobre todo vamos a ver si somos capaces de reaccionar y torcer el rumbo suicida que Europa y España han tomado, porque algo de culpa tenemos al tolerar, con bastante mansedumbre, que nos hayan traído a esta situación. Desde luego, tenemos que espabilarnos; me entero en septiembre de que hemos perdido unas décimas de año en nuestra “esperanza de vida”, ya sé que unas décimas no son muy significativas, pero el Gobierno, conciente de ello ya se ha aplicado en aumentarlas, en esa línea deben ir las nuevas medidas de copago de las medicinas hospitalarias para enfermos graves y crónicos o la reducción del poder adquisitivo de los pensionistas, no digo que se froten las manos con los efectos colaterales de las medidas de ajuste, pero me los imagino calculando el ahorro del gasto que supone disminuir en uno o dos años, la esperanza de vida de pobres o parados; parece que si nadie lo remedia en el 2025 el 40% de la población española será pobre. Eso si, nuestro Presidente muy satisfecho del estado de las cosas se ha ido de gira a Kazajistan (¡Manda huevos!, como diría nuestro embajador en Londres) y en Tokio, presumió muy ufano, de que gracias a los esfuerzos del Gobierno teníamos unos sueldos y una regulación laboral que nos acercaba a China o India, por lo que recomendó que vinieran a deslocalizar empresas japonesas a España. Algunos bien pensados creen que no saben lo que están haciendo y se equivocan, saben perfectamente lo que hacen y además lo hacen con gusto; están convencidos de que ha llegado su momento, que el “rojerío” está de capa caída y que van a mandar los de siempre (como debe ser), si no que se lo pregunten a Adelson al que le vamos a permitir su paraíso sin impuestos, sin leyes laborales y con mucho humo, eso si la vaselina la pondremos nosotros.
          No puedo terminar sin referirme a mi paisano, el Ministro de Industria, que entre subida y subida del coste de la energía eléctrica, nos ha dado una lección de geografía que no se la salta ni un niño de la ESO***, resulta que ha dicho que el meridiano de Greenwich pasa por Canarias, esto no dejaría de ser un patinazo más de los suyos, pero había que ver la rotundidad con que lo dijo, exactamente la misma que emplea cuando nos dice que las prospecciones de REPSOL en las proximidades de Lanzarote y Fuerteventura no ofrecen ningún peligro.




*Si comparamos la España de 1992, con Felipe González de presidente, con la actual de Rajoy, podemos entender porque tuvimos las Olimpiadas de 1992 y no tendremos las de 2020.

**Tengo para mí que el perfil bajo que mostraron Montoro y otros ministros durante el verano, tiene que ver con que los escondían por ver si engañaban a alguien; pero el caso de Ana Botella era más difícil de disimular, no tanto porque era la alcaldesa de Madrid (y que podía sufrir una indisposición temporal) como por no ofender a su marido, al que todavía temen mucho en el PP.


***No recuerdo en que curso de “primaria” me enteré de que el meridiano de Greenwich pasaba por Castellón, estoy seguro de que a Soria también se lo dijeron y una de dos, o era muy poco aplicado, o en las aulas donde estudiaba permanecían aquellos mapas en que a Canarias la ponían en un recuadro a la derecha de la Península Ibérica.