martes, 20 de mayo de 2014

Europa, ni contigo ni sin tí

          La entrada de España en la CEE (hoy Unión Europea) en Junio de 1985, supuso para nuestro País, la pertenencia al mayor y mejor espacio de derechos y libertades hasta entonces conocido y la consolidación definitiva de la Democracia. El aporte de fondos europeos, permitió la modernización de nuestras infraestructuras y dio paso a los años de mayor prosperidad nunca vividos en nuestra “piel de toro”. Desde un principio, y bajo la dirección de Felipe González, España fue un socio entusiasta en la construcción europea y los españoles unos europeístas convencidos que creíamos acabado nuestro aislamiento secular y superados los fantasmas europeos del siglo XX. Sin duda, la época dorada del europeismo tuvo mucho que ver con la coincidencia en el tiempo de políticos de la talla como Mitterrand, Kohl, Felipe González o Jacques Delors, que actuaron como auténticos hombres de estado y a los que tanto añoramos en las circunstancias actuales.
          A estas alturas de 2014, la población europea antes mayoritariamente convencida de las bondades del edificio en construcción, se muestra hoy descreída y pesimista respecto del futuro. ¿ Que ha ocurrido entonces?. Desde luego, la sustitución de los lideres de entonces por dirigentes más ramplones (piénsese en personajes como Berlusconi o Aznar) y menos europeístas que en la dialéctica “nacionalismo europeo” vs. “nacionalismos estatales” inclinaron la balanza hacia los egoísmos propios, con políticas exteriores muchas veces contradictorias, que llevaron a Europa a la irrelevancia exterior, creciente burocratización de las Instituciones europeas, cierta ligereza (¿Otra vez Alemania?) en la ampliación de la Unión a los países del Este, algunos con democracias incipientes y poco homologables, a todo esto hay que añadir sobre todo la crisis económica, que además de agudizar los defectos anteriores, ha empobrecido a amplias capas sociales que además de “pagar” una crisis que no generaron, ven mermados sus derechos ciudadanos y pierden la esperanza de salida, para ellos y sus hijos, en un horizonte de tiempo razonable. En mi opinión, la caída del Bloque Soviético, disparó las apetencias del Capitalismo (más prudente y humano de la posguerra europea), que ahora enseña su verdadero rostro, al sentirse vencedor y libre para recortar derechos (y no solo laborales); ahora se vuelca en la economía financiera y especulativa, que en un mundo globalizado permite la rápida acumulación de dinero, dispara las diferencias entre clases sociales y territorios, y establece una gobernanza global por encima de gobiernos e ideologías*; las consecuencias están a la vista, perdida de “calidad democrática”, desafección de la población hacia la democracia y la política**, aumento de los populismos, crecimiento de la extrema derecha, agudización de los nacionalismos tanto “estatales” como “intraestatales” etc.,etc.,etc. Vamos que Europa está en parihuela y “hecha unos zorros”.
          Así las cosas, el domingo 25 tenemos elecciones europeas en las que la abstención va a alcanzar niveles de escándalo. No sé si convenceré a alguien de la necesidad de ir a votar pero  es la intención de este artículo, contestando a algunos les diré que Europa no está lejos, ni lo estuvo cuando envió dinero a espuertas para la mejora de nuestro País, ni lo está ahora cuando del sesgo de sus políticas están dependiendo nuestros derechos y nuestro bienestar. Si estamos “cabreados” por la marcha de Europa, tenemos que conseguir cambiarla, hay que dar un giro a la izquierda, para que la crisis se reparta entre todos, se acabe con el “austericídio” y volvamos a la senda de la prosperidad. Siempre me ha sorprendido, como la población se moviliza mucho más para las elecciones locales, en la que muchas veces nos jugamos cosas sin trascendencia (desde la situación de nuestras aceras hasta la calidad de las fiestas patronales), cuando donde nos jugamos el tipo de sociedad a que aspiramos y el futuro de nuestros hijos es en las elecciones generales y europeas.
          Así pues, amigos, aunque es cierto que Europa no está en su mejor momento y no estemos de acuerdo con su deriva “derechosa”, y precisamente por eso, no podemos conformarnos ni rendirnos. Otra Europa es posible y podemos contribuir a cambiarla si el próximo 25 vamos a votar.
          No puedo terminar sin referirme al candidato del PP, el Sr. Arias Cañete, que con sus declaraciones machistas está haciendo correr ríos de tinta, la verdad es que a mí lo único que me ha sorprendido es su torpeza por mostrarse tan franco, cosa rara en un partido que ha hecho de la mentira su programa de gobierno, pero no cabía esperar otra cosa de este “señorito” simpático y castizo, o es que ya no recordamos sus declaraciones racistas sobre lo mal que atendían los camareros inmigrantes.



*Además, se han dedicado a trasmitir (y a muchos convencer) que todo depende de sus recetas económicas y que no hay otro camino posible.

**Parece evidente que la mala imagen de la política y los políticos, tiene mucho que ver con este poder financiero, al que no le interesa la democracia real, y que ve en el poder político una amenaza pues es el único que puede limitar y controlar al poder financiero.