Una vez pasada la constitución de los ayuntamientos, continuo
mi anterior artículo sobre las elecciones del 24-V. Me parece digno
de resaltar la aparición de muchos políticos “amateurs” que
obtienen unos magníficos resultados, y vencen en muchas ocasiones a
políticos “profesionales”. Todo esto, es congruente con lo que
podríamos llamar la actual desconfianza, cuando no hastío, de la
población hacia los partidos “tradicionales”. La gente comienza
a confiar más en las personas que en las siglas, los casos de Madrid
o Barcelona no son los únicos; incluso en los casos de personas que
se presentan con unas siglas consolidadas, sorprenden los resultados
de Angel Gabilondo en la C.A. de Madrid o Llamazares en el
Principado de Asturias. Se premia a personas intachables en sus
comportamientos y coherentes en la defensa de sus principios,
añadiendo un “plus” a las siglas que representan. Se me puede
decir que esto siempre ha sido así, pero pienso que nunca se había
producido de una manera tan clara. Quizás la excepción más
notable, sea la de García Montero, candidato de IU a la C.A. de
Madrid; la verdad es que me entristece su ausencia de la Asamblea de
Madrid, pero en fin, aparte del desbarajuste de IU en esa comunidad,
me temo que en este País no se toman muy en serio a los poetas.*
Aquí en Canarias no nos hemos salido de la norma, me parece
que tiene mucho de personal la victoria de Antonio Morales en el
Cabildo de Gran Canaria. Incluso en Lanzarote vemos como los
alcaldes, de distintas ideologías, que han mantenido una actitud de
proximidad con sus ciudadanos han revalidado sus mayorías. Por aquí
los resultados del PSOE pueden considerarse aceptables, aunque no
para tirar “voladores”, ya que los porcentajes de votos son
bastante bajos y tenemos que aspirar a ser hegemónicos en la Isla;
espero, aunque tengo mis dudas, que hayamos aprendido algo de los
resultados, y reflexionemos sobre la necesaria oxigenación de la
organización y de su política insular; de no ser así podría
ocurrir que la amalgama de siglas que ha irrumpido con fuerza en
estas elecciones, seguirá creciendo. No vale decir que en las nuevas
formaciones hay mucho cantamañanas, y alguno hay, puesto que junto a
ellos, hay otros muchos que con ilusión e ideas nuevas, están
dispuestos a luchar por unas instituciones más modernas en sus fines
y más transparentes en su funcionamiento. Como mínimo hay que
considerarlos como un síntoma de una enfermedad real que a todos nos
afecta, si no somos capaces de reflexionar profundamente y reaccionar
con prontitud, iniciaremos un viaje hacia la irrelevancia.
Pensaba dejarlo aquí. pero los comentarios y ataques por el
caso Guillermo Zapata, me obligan a dar mi opinión. Primero decir
que la verdad es que el tal Zapata da muestras de una frivolidad
crasa y de un más que dudoso sentido del humor. Ejemplar su
inmediata dimisión y su petición de perdón. Dicho esto lo que me
parece escandaloso son las declaraciones y ataques de lo más granado
del PP y sus medios afines; estoy convencido de que nos toman por
tontos, si los miembros del PP tuvieran la vergüenza de dimitir por
sus mentiras, sus declaraciones impropias o sus acciones punibles, me
temo que solo quedarían unas docenas de políticos populares. El
desparpajo y falta de verecundia que muestran muchos miembros y
miembras de partido del ¡Que se jodan!, o ¡Al que le pique que se
rasque!, no tienen parangón ni aquende ni allende de nuestras
fronteras. Sobre la petición a Rita Maestre de que dimita por su
imputación no pienso ni contestar
*-Siempre
he criticado que la política esté colonizada por abogados,
ingenieros y economistas. Siempre he defendido a los políticos que
proceden del mundo científico o como no, de la cultura y las
humanidades. Me parece todo un lujo que haya en las cámaras poetas y
artistas (echo de menos a Alberti o Labordeta).