Apenas 3 o 4 días
desde que me diera el arranque de retomar el blog, ya son muchos los
amigos que me llaman para decirme “Oye Enrique, ¿para cuándo el
próximo?”.
Lo cierto es que
tengo a Hercules Poirot en la tele y no deseo ver el episodio por
quinta vez, esperemos que en lo que trata de dar con el asesino y
algún ratillo mas que pueda sacar a mi confinamiento, salga adelante
un segundo artículo.
Naturalmente, va
sobre el Coronavirus. Que
el tema es grave para todos creo que ya no lo duda ni Trump y que su
resolución nos va a costar “Dios y ayuda”. Tampoco pienso elevar
mi desinformada voz con alguna teoría
tan estúpida
como llamativa, algo que por lo que veo en las redes, es el deporte
favorito de un porcentaje de gente que no esperaría en el siglo XXI.
No me he fijado bien pero a lo peor, es que los medios (los viejos y
los nuevos) han prescindido del horóscopo
y han preferido dar cursos acelerados sobre materias más reputadas:
Multiuniversos,
Boson
de Higgs, Biología
molecular, etc.; que siendo muy loables están
abocando a una parte de nuestra población
a un estado de estupidez vesánica. A mí,
persona mas modesta y llana,
lo que me ha sorprendido es el acopio de determinados materiales ante
el posible desabastecimiento en las
tiendas y supermercados, como
todos habrán oído
(y visto) la palma se la ha llevado el papel higiénico. Inicialmente
pensé
que como escasean las mascarillas quirúrgicas
e higiénicas
se iban a forrar a base de fabricarlas en casa con un alto valor
añadido en el nuevo producto. Pero no, hecha mi propia investigación
científica al respecto, este no tiene la consistencia necesaria para
dar el mínimo “pego” así
que, en lugar de quedarme en los recuerdos de la post-guerra española
donde con el estraperlo se hicieron grandes fortunas cubriendo
necesidades imperiosas me remonto a varios siglos mas atrás,
cualquier Hidalgo o persona que aspirara a mejorar su condición
social sabia de sobra que el “culillo” debería estar siempre en
perfecto estado de revista o al menos en ocasiones importantes
(bodas, entierros, visitas medicas, etc.) .
Créanme
que cuando esto se me planteó como una certeza se me
saltaron dos lagrimas al ver que la hidalguía
del español se mantenía siglos después de haber conquistado el
mundo.
Como
se que este blog será leído por catalanes decirles que naturalmente
en el acopio de papel higiénico
también
los incluyo a ellos, y que en mis años por aquellas buenas tierras
se decía que “las señoras de bien debían llevar en su bolso unas
bragas nuevas, por aquello de una urgencia médica.