martes, 14 de abril de 2020

Más papel, más papel... es la Guerra


   
     Apenas 3 o 4 días desde que me diera el arranque de retomar el blog, ya son muchos los amigos que me llaman para decirme “Oye Enrique, ¿para cuándo el próximo?”.
     Lo cierto es que tengo a Hercules Poirot en la tele y no deseo ver el episodio por quinta vez, esperemos que en lo que trata de dar con el asesino y algún ratillo mas que pueda sacar a mi confinamiento, salga adelante un segundo artículo.
     Naturalmente, va sobre el Coronavirus. Que el tema es grave para todos creo que ya no lo duda ni Trump y que su resolución nos va a costar “Dios y ayuda”. Tampoco pienso elevar mi desinformada voz con alguna teoría tan estúpida como llamativa, algo que por lo que veo en las redes, es el deporte favorito de un porcentaje de gente que no esperaría en el siglo XXI. No me he fijado bien pero a lo peor, es que los medios (los viejos y los nuevos) han prescindido del horóscopo y han preferido dar cursos acelerados sobre materias más reputadas: Multiuniversos, Boson de Higgs, Biología molecular, etc.; que siendo muy loables están abocando a una parte de nuestra población a un estado de estupidez vesánica. A mí, persona mas modesta y llana, lo que me ha sorprendido es el acopio de determinados materiales ante el posible desabastecimiento en las tiendas y supermercados, como todos habrán oído (y visto) la palma se la ha llevado el papel higiénico. Inicialmente pensé que como escasean las mascarillas quirúrgicas e higiénicas se iban a forrar a base de fabricarlas en casa con un alto valor añadido en el nuevo producto. Pero no, hecha mi propia investigación científica al respecto, este no tiene la consistencia necesaria para dar el mínimo “pego” así que, en lugar de quedarme en los recuerdos de la post-guerra española donde con el estraperlo se hicieron grandes fortunas cubriendo necesidades imperiosas me remonto a varios siglos mas atrás, cualquier Hidalgo o persona que aspirara a mejorar su condición social sabia de sobra que el “culillo” debería estar siempre en perfecto estado de revista o al menos en ocasiones importantes (bodas, entierros, visitas medicas, etc.) .
     Créanme que cuando esto se me planteó como una certeza se me saltaron dos lagrimas al ver que la hidalguía del español se mantenía siglos después de haber conquistado el mundo.
     Como se que este blog será leído por catalanes decirles que naturalmente en el acopio de papel higiénico también los incluyo a ellos, y que en mis años por aquellas buenas tierras se decía que “las señoras de bien debían llevar en su bolso unas bragas nuevas, por aquello de una urgencia médica.